RETRATO DE PICACHU, EL PEGADOR DE CARTELES DONOSTIARRA

Lleva cerca de 15 años pegando carteles de conciertos. Le apasiona la música. Y no tiene pelos en la lengua: “En Donostia la gente hace el paripé”.  

 

Habla a toda velocidad, como si se le escapase el autobús y no tuviese más remedio que correr a por él. Picachu -en realidad se llama Iban Errasti– es lo más parecido a un juego de matrioskas o muñecas rusas que hay en Donostia: dentro de una frase hay otra frase que a su vez esconde una nueva idea y así hasta que llega un momento en el que se detiene y dice: “Estoy hablando demasiado rápido, ¿no?”. Antes de convertirse en el más célebre de los personajes de la franquicia Pokémon tuvo un apodo bastante más siniestro, Gadafi, en referencia al dictador libio que el expresidente José María Aznar calificó en su momento como “amigo extravagante”. De pequeño, al parecer, Iban era “muy mandón”. Ese fue su pecado.

Creció en un ambiente familiar en el que la música, su gran pasión, no existía. Con 15 años se compró una mini-cadena, la primera de su casa. Estudió, o al menos cursó, el primer año de Derecho porque la nota no le alcanzaba para entrar a Ciencias Políticas. No aprobó ninguna asignatura. Se pasó a Pedagogía, que le pega más, pero entonces empezó a trabajar en la extinta tienda de discos Gong, donde coincidió con un puñado de personajes musiqueros de la ciudad: Punko, José Luis, Arturo Catecismo…. De hecho, fue el guitarra del mítico grupo punk-rock donostiarra el que le puso el sobrenombre de dibujo animado. “Íbamos a abrir la tienda y me quedé alelado mirando a unas chicas. Arturito me dijo que estaba lanzando rayos como si fuese Picachu, pero lo que pasaba es que tenía una resaca de puta madre “, cuenta sentado en la terraza del bar Marley de Bidebieta, su nuevo bar favorito.

A Picachu se le conoce principalmente por ser uno de los sospechosos habituales de la escena musical y noctámbula donostiarra. También es muy habitual verle pegar carteles de todo tipo de eventos, no solo en San Sebastián. El día siguiente este encuentro, la agencia Herederos de Rowan de Trintxerpe le mandó a trabajar a Bilbao. Se ha ganado la confianza del sector de la cartelería de conciertos a pulso, donde el  boca a boca es fundamental y los códigos de respeto no escritos saltan por los aires con demasiada facilidad. Las típicas disputas porque uno ha tapado el cartel de otro son muy habituales en este mundillo.

En Donostia, en cambio, los conflictos son otros. “Esta es una ciudad con mucho complejo policial“, explica. “Hay jubilados que se dedican a quitar carteles por su cuenta, seguramente habrán sido policías o funcionarios de Estado en el pasado. Me paran y me piden el carnet de identidad preguntándome que qué hago pegando carteles. Señor, es mi trabajo. Y, además, quién es usted. ¡No le conozco de nada!”.

Para evitar problemas suele ir con cascos escuchando música y de esta manera se aísla del exterior. Sus dardos también se dirigen a los porteros de los portales de Amara. “Son lo peor, pero yo nunca entro al trapo”, dice. Cobra 0,30 euros por cada cartel y a modo de prueba fotografía los muros donde hace su trabajo. Va por barrios, también a toda velocidad: Gros, la Parte Vieja, Riberas, Antiguo… Si tiene que desplazarse a Errenteria o Irun coge el topo. Se conoce todos los rincones al dedillo. Aunque le acaba de llegar una multa de 600 euros “-¡dos años después!-“, se suele beneficiar de cierta manga ancha por parte de las autoridades.

El método fotográfico no es siempre efectivo. Una vez, el grupo de heavy metal Su Ta Gar no vio los anuncios por el pueblo y se negaron a abonar el coste de su trabajo. “Son los únicos subnormales que no me han pagado”, se lamenta Picachu. Con Fermín Muguruza tuvo un ligero roce de forma indirecta. En 2018 el artista de Irun se había aliado con Belako para ofrecer un concierto multitudinario en el polideportivo Gasca que, a última hora, no salió adelante. A Pichachu le dieron un toque desde las oficinas de la discográfica del Primavera Sound pidiéndole explicaciones. “Me dijeron que Fermín no había visto la cartelería en la calle. Les tuve que mandar todas las fotos que había hecho. Lo que realmente pasó fue que no vendieron ni hostias. No les quedó más remedio que cancelar el concierto”.

Respeta y admira a héroes locales que no han gozado de éxito comercial: Javier Sun, Rafael Berrio, Havoc… Alguien que lleva más de 10 años pateándose la ciudad de una punta a otra, desde la noche hasta la mañana, tiene cosas que contar. “En Donostia la gente hace el paripé”, dice en uno de sus divertidos discursos donde no faltan las puyas. “Hace 20 años a ni Dios le gustaba la música. Era un fenómeno muy limitado a 4 ó 5 jartos. El Dabadaba está muy guay y ha hecho un muy buen trabajo. Ahora en cambio la nuevas generaciones se creen que para molar tienes que saber de música. La gente piensa que Josu Bukowski sabe mucho de música y no tiene ni puta idea. Su trabajo es otro. Ni falta que hace que sepa de música. Vas al bar y está sonando Julio Iglesias“, expresa.

Va de cara y no tiene pelos en la lengua. Es una locomotora 100% libre. En 2007 trabajó un tiempo para Ginmusica montando escenarios y pasó siete años de su vida en un sex-shop, donde le daba por poner música punk y 60s. En el almacén de Elkar en Igara aguantó dos años. La música siempre ha estado en su órbita. Ahora quiere pinchar trap, su última obsesión. Y como colofón deja un mensaje más, uno de tantos. “Si no te gusta la música no pasa nada. La gente me dice: Picachu, cuáles son tus grupos de música favoritos. Les digo: y a ti que te importa. Es una chorrada de pregunta”.

Jon Pagola
jonpagolaperiodista@hotmail.com

Periodista, creo que cultural y musical. Y de lo que surja.

3 Comentarios
  • Irene
    Publicado a las 10:20h, 28 marzo Responder

    Siempre me fijo en los carteles de conciertos, de esos que casi ya no hay y los que empiezan a resurgir a los 3 minutos está todo vendido. Gracias por tu trabajo. No tiene precio. Y nos haces felices a muchos. Mila esker !!!!!

  • Alberto Sánchez Santa Maria
    Publicado a las 17:25h, 29 marzo Responder

    Un genio en la oscuridad,luz en el kaos y sobre todo un buen tío.

  • J.sarasola
    Publicado a las 11:24h, 30 marzo Responder

    Genio y figura hasta la sepultura!
    Y sobre todo lo más importante,buena persona.

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