OKI MOKI ES UNA FELIZ ANOMALÍA EN EL UNDERGROUND VASCO

Oki Moki es un grupo de Getaria formado por Aritz, Paula y un fichaje de última hora, Iñaki Castro. Hablo con ellos sobre la filosofía Do It Yourself, melodías pop y cómo es mejor no marear la perdiz en la música. Fotos: Maddi Montero 

 

No hay ningún grupo que se parezca a Oki Moki en bastantes kilómetros a la redonda. En realidad, puede que no haya un grupo así en toda la Península. El dúo compuesto por Aritz y Paula, al que se la ha unido recientemente el batería Iñaki Castro, es una isla en la escena underground. ¡Bendita isla! Trabajan de manera autogestionada, al modo Do It Yourself, hasta el punto de que el único disco que de momento han publicado, Ocean Beeze, de 2016, lo grabaron en su casa de Getaria ellos mismos y solo se han editado copias en casete. ¿De verdad que ninguna compañía de discos se fijó en vosotros? “Hay sellos de Estados Unidos, microsellos en realidad, que nos han respondido mucho más tarde diciendo, ¡lo acabamos de oír y para la siguiente molaría hacer algo!”.

“Venimos de la escena punk DIY de gaztetxes”, explica Aritz, que también forma parte del grupo Arrotzak. “Cuando montamos el grupo queríamos que fuese una mezcla de todo lo que nos gustaba. En San Francisco y Oackland, por ejemplo, hay bandas punk pero que también tiran más a la melodía y al pop, mientras que aquí los grupos punk tiran más al ruido y al macarrismo”. Así que sin renunciar a su filosofía casera, se fijaron en lo que hacían grupos como Japanther, Best Coast, Beach Fossils o Babies para que Oki Moki tuviera ese aire noise y desenfadado, melódico pero sepultado bajo una maraña de guitarras. También mencionan entre sus influencias a grupos de pop de Nueva Zelanda de los 80, lo que se conoce como Bedroom pop, una especie de Daniel Johnston de las antípodas o algo así.

Curtidos en la ilustración, el diseño gráfico y otras disciplinas, Oki Moki viene a ser otro eslabón de la cadena artística de Aritz y Paula. El proyecto había empezado solo con ellos dos, más que nada por no verse arrastrados por las cansinas dinámicas de las bandas en los que cada miembro libra batallas medievales por su cuenta. Pragmatismo y aquí te pillo aquí te mato. Esas son las coordenadas del proyecto. “Si le das muchas vueltas a algo al final pierde la frescura. Lo hacemos todo en el momento, a medida que van saliendo las cosas”, apunta Paula.

El equilibrio del dúo (tocan la guitarra y el bajo) se acaba de trastocar con la incorporación de un batería, Iñaki Castro, con el que llevan unos 8 ensayos –“entre 5 y 10”, dice Iñaki en broma-. La idea, apunta Paula, es que se puedan adaptar a “distintos formatos” con dos o tres músicos en el escenario dependiendo de las circunstancias. El estreno como trío tuvo lugar el pasado 28 de septiembre en el Guardetxe junto a Madeleine, en el que  tocaron sin su habitual caja de ritmos. “Algunos nos han dicho que les gustaba más como sonábamos antes, con ese minimalismo y esa atmósfera, otros lo contrario”, asegura Paula. “Personalmente me apetece que haya alguien detrás dándole caña”, tercia Aritz.

Suena Baby please don´t go de Them en la fábrica de cerveza Gross de Igara. Estamos sentados en un txoko del bar. Justo al lado tienen su local de ensayo Oki Moki. Resulta extraño: es la primera vez que están aquí. ¿Para cuándo tenéis pensado sacar un nuevo disco?

-Tendremos 6-7 canciones terminadas-, responde Paula.
-Igual más, pero las tenemos que grabar un poco mejor-, añade Aritz.
-Eso lo tendremos que discutir. A mí me gusta la chatarra.
-¡Peleaaaa!- (risas)

Jon Pagola
jonpagolaperiodista@hotmail.com

Periodista, creo que cultural y musical. Y de lo que surja.

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