EL DABADABA Y EL (BORROSO) FUTURO DESPUÉS DEL CORONAVIRUS

Se cumplen dos meses del último concierto en el Dabadaba. ¿Cuándo será el siguiente? Álex López-Allende explica cómo afronta la sala donostiarra todo este follón. Fotos: Dabadaba

Mucho se ha hablado sobre la delicada situación que atraviesa la cultura, uno de los talones de Aquiles de esta crisis, especialmente en el sector musical. La sala Dabadaba es el pulmón indiscutible de la música en directo en Donostia: solo el año pasado pasaron por allí 234 bandas/solistas, según sus propios datos. El Coronavirus, obviamente, ha borrado de un plumazo esta serie de estadísticas. El presente es un paréntesis cada vez más grande, el futuro se vislumbra borroso. Dos meses después de programar el último concierto, Álex López-Allende, uno de los socios del hiperactivo local de Mundaiz, responde a este breve cuestionario. Y subraya: toca esperar.

Estuve viendo a los holandeses Mooon el pasado 11 de marzo. ¿Pecamos de ingenuos? ¿Fuimos demasiado naífs con la pandemia en nuestro cogote?

Bueno, depende de cómo de informado estuviera uno, o de dónde se informara. Supongo que de no ser un grupo extranjero en gira ese concierto habría acabado suspendido unos días antes. Cuando les abrí la puerta el día 12 para que recogieran sus cosas les comenté entre risas que el suyo iba a ser nuestro último concierto en mucho tiempo. Y mira.

¿Cuánta pupa os ha hecho el maldito virus?

Como a prácticamente todo el país. No somos especiales, aunque este sector está muy expuesto, porque vive del contacto con el público y porque ya antes de este follón era precario.

¿Se os ha pasado por la cabeza mandar todo a freír espárragos?

No, ni de coña. En todo caso, y aquí hablo a nivel particular, estoicismo y lo que tenga que ser, será.

¿Cómo se sale de este atolladero?

No tengo una respuesta. La música en directo, o el club, son actos intrínsecamente sociales. Y físicos. Si los conciertos han sido el agarradero de los creadores para sobrevivir a la revolución digital de estos últimos 20 años atrás es porque tienen algo insustituible. Pueden desarrollarse experiencias complementarias y seguro que el futuro nos muestra nuevas formas interesantes, pero sin esos dos componentes que he señalado (lo social y lo físico), será otra cosa. Así que a nivel general solo cabe esperar. A nivel particular, del Daba, pues hay pequeños caminos que explorar: volver a potenciar las tardes de cafetería y batidos, como al principio, terminar de abrir la tienda de discos… y esperar, insisto.

¿Habéis testado el feedback con vuestro público?

El otro día hicimos una encuesta en Instagram y el 80% de la gente nos decía que no tenían miedo en volver a ir a un concierto o una discoteca… Ahora. Si hay rebrotes y vuelve a haber confinamientos la percepción de la sociedad será otra y, creo que ahí sí, muchísimos no aguantarán.

¿La solución pasa por potenciar la escena local y organizar conciertos y eventos más imaginativos como el ciclo Izar/Star?

Depende de varios factores. Por un lado, solo con artistas locales no llenas una programación como la del Daba, pero por otro lado, sin asistencia suficiente todos los esfuerzos por programar artistas locales serán baldíos. Tal y como yo lo veo, una escena se conforma con, al menos, tres vértices: artistas, público y estructuras / programadores. Cada uno de esos elementos, por sí solo, no es nada.

¿Dabadaba 2.0 se ha quedado obsoleto antes de lo previsto? ¿Cuál creéis que será la nueva realidad/escenario para los próximos años?

No, de hecho no habíamos desarrollado aún todo lo que para nosotros era ese 2.0, y ahora es el momento

Manuel Jabois decía en El País que lo único que sabemos con certeza es que de esta crisis saldremos “menos y más débiles”. ¿Se puede ser optimista o de nuevo pecaríamos de ingenuos?

Ni una pizca de optimismo, lamentablemente.

Jon Pagola
jonpagolaperiodista@hotmail.com

Periodista, creo que cultural y musical. Y de lo que surja.

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