TODOS A VOLVER A BAILAR CON JAVI PEZ

El músico donostiarra prepara un nuevo disco en solitario, reeditará Epílogo de Parafünk y está enfrascado en un libro sobre la escena de los años 90 en Donostia. Hiperactivo Pez.

 

Javi Pez, además de todo lo demás, músico en mil y un proyectos, dj y compositor de bandas sonoras, es proyeccionista. Exceptuando un paréntesis entre los 90 y los primeros 2000, donde se multiplicaba en varios frentes -dj y programador musical en el colectivo Sirope, encargado del sello Novophonic– el sector audiovisual es el que actualmente le da de comer. “Desde 2008 trabajo en la moviola del Festival de Cine de San Sebastián, es decir chequeo las películas antes de que se proyecten”, explica sentado en la terraza de la cafetería Terzi de Egia. “En Tabakalera, cuando falta personal, me dedico a lo mismo. Es una profesión muy discreta, pero me gusta”, reconoce. El artista donostiarra es muy valorado en los círculos independientes desde hace más de 30 años. Melómano empedernido, asistente habitual a conciertos, su historia recorre una parte fundamental de nuestra escena musical.

Arranca a mediados de los 80 formando parte de En el jardín y 23 ojos de pez. En el mismo periodo se anima a tocar el “Magic Bus” de The Who con M-ak, la formación rock de Xabier Montoia y Kaki Arkarazo, en un principio alejado de sus coordenadas musicales. ¿Cómo acabaste ahí metido? “Todo era muy friendly”, responde. “Estaba todo muy unido. Como si hubiera una serie de afluentes y luego un río que empieza en los años 80 y más tarde sigue en los 90 de manera natural”. A su juicio, Iñigo Elósegui, más conocido como Kigo, la mano derecha de nada más y nada menos que C. Tangana, sigue la estela de aquella generación que agitó la escena de baile en la ciudad. “Él empezó pinchando en el Etxekalte y ahora está de super mánager de un artista global”, afirma con orgullo. Amigos desde la época del mítico pub de dos plantas de la calle Mari en la Parte Vieja, le mandó un mensaje de suerte la noche del jueves antes de la celebración de los Grammys latinos. Finalmente, C. Tangana se llevó tres premios.

Todos los nostálgicos del rock alternativo hablan últimamente de 1991. Y con razón. Fue el año del pelotazo del “Nevermind” de Nirvana, “Loveless” (My Bloody Valentine), “Bandwagonesque” (Teenage Fanclub) y “Screamadelica” (Primal Scream), entre otros álbumes que han pasado a la historia. En el bar El Muro de Gros ese año empezó a rodar Parafünk, tal vez el proyecto musical más añorado de Javi Pez. En una segunda actuación de 1991, el grupo compartió cartel con la nueva hornada indie pop del Donosti Sound encabezada por Family y Le Mans. ¿Exactamente qué tipo de música hacía Parafünk? ¿Soul moderno? ¿Hip hop? ¿Un híbrido entre ambos? “¡Era hip pop o pop hop!”, bromea Pez zanjando la cuestión.

Su debut había cosechado excelentes críticas fuera del País Vasco -alcanzó el top 20 de la revista Rockdelux-, pero quizás debido a su propuesta original y atrevida quedó un poco en tierra de nadie. “Era un proyecto particular e interesante”, recuerda. “Había comprado un sampler con una pequeña herencia de mi abuela y entonces aparecieron discos emblemáticos con el sampler como leitmotiv. Hubo un movimiento de la Costa Este americana, centrada en Nueva York, con De la Soul, The Jungle Brothers, A Tribe Called Quest…. Me influyeron mucho. No solo por la forma de rapear sino también desde el ámbito de la producción. Cogían cachitos de aquí y de allá. Era como hacer un cuadro de Juan Gris con música”, describe.

En Barcelona, Parafünk encontró cierto acomodo en la incipiente escena del acid jazz. “Me hicieron más caso que aquí”, afirma. “Me di cuenta de lo vivos que son los catalanes para sacar chispa a los movimientos artísticos. De repente aparecen 3000 personas detrás que apoyan algo porque creen en ello y te genera una serie de ingresos. Hay mucha pasión, pero también tienen en cuenta el lado económico. Son pragmáticos. En el año 92 o 93 no existía esa mentalidad en Donostia”.

Calcula que será a mediados del próximo año cuando el sello Orbahn reedite en formato de doble vinilo del último disco de Parafünk, Epílogo (1997) –“el de la portada negra del espermatozoide”-, seguramente el más recordado de todos gracias en gran parte a esa invitación al baile y el hedonismo de `Baile´. El plan original consistía en que el disco fuera acompañado de varias actuaciones en Bilbao, Madrid y Donostia, entre otros lugares, pero el pianista Mikel Azpiroz no puede unirse debido a su apretada agenda y se ha desechado la idea. Siempre atento a la nueva cosecha musical y las últimas novedades, llama la atención este pequeño arrebato nostálgico. Pez se explica: “Cantar viejas canciones es algo que me gusta mucho, probablemente porque apenas lo hago. En el Guardetxe hice el 20 aniversario del primer disco de Parafünk. Lo que no soporto y no es sano es que tengas un grupo y toques siempre los mismos temas. ¿Qué sentido tiene?”.

A sus 54 años, continúa siendo uno de los djs de referencia de la ciudad, aunque ya no pinche tanto como en los viejos tiempos. La mañana es fresca y de camino a su bicicleta reconoce la evidencia, sea la edad que sea, con una sonrisa tímida y pícara al mismo tiempo. “La noche siempre es más divertida que el día, eso es algo que no va a cambiar”, afirma. 2022 promete ser un año cargado de actividad. Al regreso de Parafünk, se le une un nuevo disco de su carrera en solitario, de carácter conceptual como lo fue el minimalista “Püzzle” de 2018 y, de nuevo, “bastante introspectivo”. Ya tiene título: se llamará “22:55”, un juego de palabras marca de la casa donde se mezclan el año 2022, la edad de su autor, el número de canciones y el minutaje. Rizando el rizo de la ocurrencia, las canciones están hechas a las once menos cinco de la noche, la hora en la que se ha acostumbrado a tocar la guitarra y dejar que brote la inspiración.

Antes debería llegar la publicación de un libro en homenaje al ilustrador Jon Izeta y que es, al mismo tiempo, el relato musical donostiarra de los efervescentes años 90 y primeros 2000. “Hay mucho que contar de esa época y no lo ha hecho nadie”, dice Pez. Además del líder de Parafünk, participan en su redacción Xabi Zirikiain (Loreak Mendian), el músico Ibon Errazkin y Peru Izeta, hermano de Jon, y exmiembro de Aventuras de Kirlian y Le Mans. Para más novedades del universo Pez, en la web 3ok.info.

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Jon Pagola
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Periodista, creo que cultural y musical. Y de lo que surja.

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