LAS PENAS: A TODA VELOCIDAD

Agotaron todas las entradas en su debut en la sala ¡Be! Club. Tuvieron que programar un nuevo pase. Las Penas derrochan ilusión y frescura. Fotos: Cecilia Álvarez-Hervías.

 

Es domingo 26 de julio. Son más de las 9 de la noche. Fuera del ¡Be! Club, en un extremo de la Parte Vieja, la gente está amontonada alrededor de las mesas de la terraza. Charlan distendidamente. El río divide la ciudad en dos. Las carpas del Festival de Jazz están justo enfrente. Corre una agradable brisa. Una cola de gente se estira como un perro salchicha para entrar al segundo pase. Un debut por partida doble. La sala empieza a llenarse. El aforo es muy reducido: solo caben 50 personas de un máximo de 144. Todos sentados y con la mascarilla puesta.

Pinchan “Let´s Pretend It´s Summer”, de Brian Jonestown Massacre. En el ambiente se palpa la excitación propia de un grupo novel que se presenta en casa, ante su gente. Es su segundo concierto en menos de una hora. Tocan durante algo más de treinta y cinco minutos. Cantan en inglés, castellano y francés. En comparación a su primera actuación se han disipado algunos nervios y han bajado de revoluciones y, en conjunto, suenan mejor, más compactos. Carne de hits, todos los temas son propios excepto una festiva recreación de “Abba” de The Paragons y “Nadie te quiere ya” de Los Brincos. Los 60, en el retrovisor.

Son Las Penas. Combinan el descaro de B52 con el yeyé francés, tienen un marcado sonido garajero y su debilidad por las melodías es más que evidente. María Llorente, cantante y teclista, recuerda que empezaron como lo hacen todos, haciendo versiones de grupos afines, en su caso The King Khan & BBQ Show, unas chicas llamadas Reckling del sello Burger Records o los propios Brincos, los Beatles españoles. Cuando ganaron seguridad y confianza llegaron sus propias canciones. Es un proceso normalmente colectivo, afirma, donde cada uno de los miembros de este grupo mixto -tres chicas y dos chicos- aporta su granito de arena.

“Después del concierto de The Mystery Lights a finales del año pasado Saioa (Burutaran, batería) estaba tan emocionada que vino al local con una parte del riff de Les Filles. A mí se me ocurrió cantarla en francés y el mismo día que la compusimos fuimos al concierto de los (franceses) Les Grys-Grys”, cuenta María. “Ese día decíamos en broma que éramos ¡los Grys-Grys donostiarras!”. La personalidad de Las Penas se estaba fraguando antes del confinamiento, pero durante el encierro grabaron de manera casera canciones como She´s Gone, Les Ruisseau, Intramuros o la mencionada Les Filles y, poco a poco, las fueron subiendo a las redes sociales del grupo.

Hace 9 meses el proyecto era apenas un boceto. Al trío de chicas inicial (María, Saioa y la guitarrista Adriana Ormazabal) se les unieron Pedro Ribera al bajo (The Mushroom Caffeine) y Mikel Toyos a la guitarra (The Lookers). Tras un primer paso por los locales de ensayo de Musikagela en Egia, se han establecido en el barrio de Kaputxinos de Errenteria. Ese es su refugio. Han participado en una sesión de fotos con la fotógrafa Cecilia Álvarez-Hervías que formará parte de su primer EP, previsto para después del verano. Ya han hecho camisetas con un lema irónico (No more perreo songs). Tienen chapas de diferentes colores y diseños. Y hasta han esbozado un videoclip.

El tiempo discurre a toda velocidad en el reloj de Las Penas. Como si tuvieran prisa por llegar a un tren que solo pasa una vez en sus vidas. No pueden (o no saben) parar. Próximo destino, el 15 de agosto a las 19:30 horas al aire libre en el quiosco de Intxaurrondo.

Jon Pagola
jonpagolaperiodista@hotmail.com

Periodista, creo que cultural y musical. Y de lo que surja.

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