LA SANADORA GIRA DE FLAVIO BÁNTERLA POR CENTROS DE YOGA

El músico donostiarra Flavio Bánterla es una caja de sorpresas. Tras lanzar un primer disco tan ambicioso como “Mystic pop” (2018, Warner/BMG) se ha embarcado en una gira por centros de yoga y meditación

 

Flavio Bánterla sorprendió a todo el mundo el año pasado con la publicación de Mystic pop, un disco que se miraba en el espejo de Franco Batiatto con canciones floridas y un estilo grandilocuente muy poco convencional. Flavio es una rara avis en nuestra escena musical. Por el fondo y por la forma. Gustará más o menos, pero nada de lo que hace se parece a lo que hacen los demás. Así que no debería parecernos tan marciano que a este donostiarra de origen italiano le haya dado por desnudar los temas de su ambicioso debut en solitario en una gira por centros de yoga y meditación. Lo ha llamado Yoga tour 2019. A sus conciertos van unas 20 personas de media, asegura, pero, oh sorpresa, “las cuentas salen”.

Aún puedes apuntarte a uno de sus conciertos en los que comparte con los asistentes eso que llama “la experiencia del silencio”. Echa un vistazo a las fechas del Yoga tour. Luego ya en julio vendrá una breve inmersión musical en un congreso científico. Y quien sabe si alguna chaladura más. Sí: Flavio Bánterla es de lo que no hay.

No conozco a ningún músico que haya hecho una gira por centros de yoga. ¿De dónde te vino una idea tan loca?

¡Se le ocurrió a Andoni Etxebeste! Mi música tiene dos vertientes poco convencionales: la espiritualidad y la ciencia. Le pedí a Andoni si se le ocurrían formas de darle valor al proyecto saliendo de los circuitos tradicionales y él me dio dos ideas: la del Yoga Tour y la de tocar en congresos científicos. Ahora estoy girando por centros de Yoga y meditación y en julio tocaré mi canción “L.I.G.O.” en el congreso más importante sobre ondas gravitacionales (gr22/amaldi13), en un homenaje a Stephen Hawking. Andoni, ¡genio!


 

¿Por qué empezaste en Yoga Silva de Madrid? ¿Por la afición a la música pop de María, la directora del centro, o fue por puro rebote?

Tenía un concierto en Malasaña y pedí a la agencia que lo organizaba que contactara con un centro de yoga. Quería testear que la idea del Yoga Tour funcionaba, y allí fue, por casualidad, en Yoga Silva. Vino gente majísima, María es un encanto y la experiencia me animó a seguir con el proyecto.

Tu LP de debut, Mystic pop, tiene una producción muy elaborada  pero aquí vas con lo mínimo: guitarra acústica, violín y voz.

Y sin amplificación. Jugamos con la simpleza y la intimidad, tanto con la gente como con nosotrxs mismxs.


 
¿Cómo se come eso de “compartir la experiencia del silencio” con una propuesta sonora?

¡¡Jaja, muy buena!! El silencio entendido como ausencia de pensamientos o, mejor dicho, como el “no pensar”. Un silencio interior que no se ve afectado por las ondas sonoras ni por otras circunstancias externas de la vida.

¿Por qué has decidido no cobrar entrada? ¿Pasar el cepillo después del bolo no es mucho arriesgar?

Con el Yoga Tour me enriquezco en otro sentido pero la fórmula está funcionando bien: muchxs asistentes se llevan un disco y nos dejan una propina. De media estamos teniendo unas 20 personas por concierto y las cuentas salen.

¿Interactúas con el público o simplemente tocas tus temas durante 40 minutos y te vas?

Suelo contar de donde nacen las canciones y escuchar los comentarios y experiencias de la gente. Normalmente esto sucede después del concierto, cuando el centro pone un zumito o lo que tenga y promociona también sus actividades. Salimos todxs ganando.

Me imagino a tus asistentes en completo silencio, sin cotorras que distraigan, absortos con las canciones…

Totalmente, la semana pasada en Santander habría unas 25 personas y varias estaban con los ojos cerrados, una chica dibujando, nuestro bebé y otro haciendo ruiditos… Fue precioso. Tanta atención concentrada en el mismo sitio es algo muy bueno y trascendental.


 
¿Cuáles son tus sensaciones? Dar un concierto en un espacio destinado para fines espirituales tiene que ser… distinto.

Cada lugar es un templo, en el sentido literal. En cuanto pongo pie en un templo mi cuerpo se apacigua, mi mente se calma, eso es lo que quiero para mi vida.

Quiero que me convenzas. Dime tres razones para apuntarme a tu próximo concierto en un centro de yoga.

Es una oportunidad para relajarte y descansar, vas a conocer gente que prioriza la consciencia y, sobre todo, ¿cuál es tu mayor deseo?

Jon Pagola
jonpagolaperiodista@hotmail.com

Periodista, creo que cultural y musical. Y de lo que surja.

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