LA FELIZ RECONVERSIÓN DE SERGIO CRUZADO

Izaro, Belako, Maren y Niña Coyote eta Chico Tornado. Sergio Cruzado ha pasado de montar infinidad de conciertos a desarrollar la carrera artística de estos cuatro grupos. Es su mánager personal. Y es un hombre feliz. Fotos: Santiago Farizano

 

Todos ellos pasan por un momento dulce. Izaro ha llegado al puesto número 2 de los discos más vendidos; Belako acaba de lanzar un nuevo single con el que tratará de conquistar el mercado internacional; Maren es la nueva esperanza; y Niña Coyote eta Chico Tornado sigue siendo nuestro dúo más incombustible. Sergio Cruzado, de 52 años, trabaja ahora desde su casa a modo de freelance. Se le ve más relajado. Feliz. Viaja por medio mundo con sus grupos. El martes le toca acompañar a Izaro a México. Entre otras muchas cosas, Cruzado fue el hombre que pilotó con éxito Kutxa Kultur Festibala en Igeldo y, años más tarde, tuvo que lidiar con su aparatoso desembarco en el hipódromo de Lasarte.

¿Cuánta gente trabaja en Ginmusica actualmente? Entras en la web y solo viene tu nombre y un número de teléfono

Estoy yo solo. Trabajo desde casa y soy freelance. A la hora de la comunicación contrato a otras empresas, del booking se encargan otros o a veces lo hago yo…

¿Cuál es exactamente tu trabajo?

En lo que estoy centrado ahora es en mi trabajo de manager personal de cuatro bandas. Es un figura que existe en Inglaterra y que como concepto aquí no está tan desarrollado.

Estás muy encima de los artistas, ¿no?

Sí, es la parte que más me gusta. Es muy bonito desarrollar estrategias conjuntamente con ellos. En el fondo lo que hago es defender su propuesta y busco una estructura para trabajar con cada uno de los grupos.

¿Me puedes poner un caso concreto?

En el caso de Belako, por ejemplo, hemos llegado a un acuerdo con una agencia de booking internacional que trabaja con Two Door Cinema Club, Alt-J, 1975… Ellos se encargan de la venta del grupo en Europa, mientras que en España se encarga Live Nation. La discográfica es BMG, que licencia lo que produce Belako Records alrededor de la cual se ha montado una estructura que hemos organizado Belako y yo.

Entiendo que estás por al labor de que el mercado de Belako se expanda internacionalmente…

Una de las cosas que he aprendido con ellos es que no puedes llegar a todos los sitios. Es mejor concentrarte en varios al mismo tiempo y que luego funcione el efecto dominó. El acuerdo que tengo con BMG es lanzar su próximo disco en cuatro países: en Reino Unido, España, México y Alemania.

¿Alemania?

Por pura intuición. Hemos tenido una repuesta muy buena en varias giras que hemos hecho por allí. BMG es una compañía alemana, los vieron y piensan que puede funcionar.

¿De Izaro esperabas que llegase al número 2 de los discos más vendidos en España?

Cuando trabajo con alguien creo que va a llegar lo más alto posible. No me ha sorprendido. De hecho esperábamos que fuera número 1. Llevábamos trabajando un año para algo así. Maldita Nerea la ha superado solo con 51 copias de diferencia. Vamos a llenar dos Kursaales con ella. Llevo muchos años trabajando y es algo que no han conseguido ni Fito ni Vetusta Morla. Tiene mogollón de mérito lo de Izaro, y además lo ha hecho con un mes de antelación.

¿Cómo diste con Maren? Sin tener un disco ya acumula en Spotify decenas de miles de escuchas. 

La descubrí por un vídeo en Internet. Flipé. Me parece que tiene una voz diferente, especial. Estamos acostunbrados a oír a mucha gente que canta bien, pero de repente hay alguien que te transmite algo más y es por lo que estoy apostando. Toda la gente de la industria musical a la que le he pasado las maquetas ha tenido la misma sensación que yo. Me pasó con Izaro y ahora me ha pasado con Maren. Es un proyecto súper bonito. Acaba de grabar el disco y se publicará este año, no sé si antes o después de verano.

Estás teniendo buen ojo. 

No sé, yo pienso en mí. Escucho a Belako y me los imagino tocando en Wembley. Cuando escuché a Izaro pensé que tenía mucho talento.

El caso de Niña Coyote eta Chico Tornado es diferente por edad y por una apuesta mucho más rockera. Pero también te une una relación estrecha. 

Cuando entré a trabajar con ellos su propuesta estaba más avanzada y la verdad es que la relación personal es cojonuda. Lo que hacen tiene mucho valor. Será de los grupos que cantan en euskera que más está trabajando el circuito independiente y más ha hecho por expandirse a nivel estatal e internacional. Transmiten mucho, su complicidad es total y Koldo (guitarra y cantante) llena el escenario con todos esos pedales. Es una pasada.

En general, los grupos que llevas tienen muchas cosas en común: son jóvenes, hay mayoría de chicas, cantan en distintos idiomas… 

Es una generación sin prejuicios, sin miedos, que disfrutan mucho más con la música porque no tienen expectativas creadas. Cada proceso es importante para ellos. Creo que todos los grupos con los que trabajo transmiten una sensación de independencia y de trazar un camino más allá de lo que está pasando a su alrededor. No soportan los paternalismos. Vienen de la crisis, no vienen de la cultura del pelotazo como es nuestro caso.

¿Te gustaría crecer y contar con más músicos o te plantas?

Tengo 52 años y así soy feliz. Además, no lo puedes hacer bien si creces mucho más. Las agencias tradicionales han solido tirar con muchos grupos y luego no pueden trabajar como es debido. En mi caso, son cuatro que además soportan mucho volumen de trabajo, se están desarrollando y tienen toda una carrera por delante.

 ¿Hay más marrones montando conciertos y festivales o desarrollando la carrera musical de los grupos?

Cuando trabajas con grupos trabajas con personas. En mi caso es gente a la que quiero mogollón y con la que me llevo muy bien. Nos respetamos muchísimo. El desarrollo creativo es muy fácil. Currando en concierto y festivales entran otros factores, presiones, entidades públicas y privadas… Es un trabajo bonito, pero tiene una carga mucho mayor.

¿Qué pasó en Igeldo? Kutxa Kultur Festibala iba sobre ruedas y sorprendió mucho el traslado al hipódromo. 

Era un sitio maravilloso, idílico, pero era súper difícil trabajar allí por las características del lugar. Había que montar todo en la víspera con el parque abierto, desmontar esa misma noche… Un curro ímprobo que en la última edición se convirtió en imposible: reformaron el parque, cambiaron el suelo y ya no podían entrar los camiones. Había que hacer los montajes y desmontajes con transpallets y técnicamente no podíamos trabajar en condiciones.

¿Pusieron pegas desde el parque?

Para el último año el festival ya no era un plus porque el auge del turismo hizo que cada vez más gente fuera al parque. Igeldo estaba petadísimo y se creaba un conflicto entre los puestos.

¿Tu momento más bajo fue aquel año en que Kutxa Kultur se trasladó al hipódromo y llovió a mares?

Sin duda. Fue un momento horrible. Hubo poca gente, pero no creo que fuera por el mal tiempo. Hizo malo la última semana y normalmente las entradas se venden con bastante más antelación. Se vio que el festival no daba para más. Recuerdo que el domingo anterior me llamaron diciendo que por primera vez en 100 años se habían suspendido las carreras de caballos. “No puedes hacer el festival. El terreno está impracticable”, me dijeron. Al día siguiente entrábamos nosotros para montar el festival. Los camiones se hundían en el barro, las grúas sacaban a los camiones… Fue una semana muy dura.

¿Perdiste mucho dinero?

Dinero se ha perdido muchos años. Desde fuera todo parece mucho más exitoso de lo que es. No ha sido un festival en el que se haya ganado dinero casi nunca.

El rock o el indie clásico había dejado de ser mayoritario y el cambio de paradigma se estaba produciendo en la música popular. 

El mensaje fue muy claro. Bandas como The Jesus and Mary Chain o The Hives que son cabezas de cartel en ciudades europeas aquí no tenían tirón. Hemos tenido que escuchar a la siguiente generación y no hacer un festival que te guste solo a ti. No podíamos seguir siendo un ejercicio de nostalgia. Tiene que haber un hueco para cosas que no te gusten tanto. A la hora de programar muchas veces le hago más caso a mi hijo que lo que escucho en Spotify.

¿Cuál es tu relación actual con Donostia Festibala?

Soy el director del festival que coordina y gestiona la promotora Last Tour.

¿Te puede gustar al mismo tiempo Yo La Tengo y La Zowie?

Es una pregunta un poco trampa. Está claro de donde vengo yo, pero soy más abierto de lo que la gente piensa con la música nueva. Estoy descubriendo mucha música. Ayax y Prok, por ejemplo, me encantan. Yo La Tengo pertenece a la banda sonora de mi vida y no me puede gustar lo mismo, eso está claro.

Jon Pagola
jonpagolaperiodista@hotmail.com

Periodista, creo que cultural y musical. Y de lo que surja.

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