LA CONEXIÓN MUSICAL DE LOS HERMANOS SAN MARTÍN

Una charla cómplice y honesta a más no poder entre Xabier San Martín, compositor y teclista de La Oreja de Van Gogh, y su hermano el pianista de blues Paul San Martín. Fotos: Santiago Farizano

 

Dos décadas atrás, pasear con Xabier San Martín por San Sebastián debía ser una carrera de obstáculos. Fans haciendo cola para pedir un autógrafo, miradas indisimuladas de ah-ese-es-el-de-rizos–de-la-oreja, saludos de desconocidos; en fin, el engorroso peaje de haberse convertido en una estrella del pop. El fundador y teclista de La Oreja de Van Gogh, de 43 años, vive ahora otra vida. Bastante más pausada. Relativamente anónima. Compone para su grupo, pero también para artistas de masas como Paulina Rubio. Es padre y rara vez sale del Centro, donde vive y tiene el estudio.

Paul San Martín, su hermano, dos años menor, se mueve en una galaxia paralela, la de los artistas que hacen música para minorías, en su caso jazz-blues, recorriendo garitos y cafés, buscándose la vida por su cuenta o tocando el piano en bandas locales como Arima Soul y Mojo Hand. Apreciado y respetado por los entendidos, desde críticos a músicos de todas las especies, su presencia es habitual en el Jazzaldia, el Altxerri y los escenarios guipuzcoanos.

La entrevista tiene lugar en una espaciosa y acogedora habitación del hotel Arbaso llamada Ilargi, donde ¡oh, sorpresa!, nos aguarda una radio que emula los míticos altavoces Marshall.

Vamos a empezar fuerte. A ver Paul, ¿te gusta La Oreja de Van Gogh?

Xabi: Ya te respondo yo: creo que a Paul no le interesa lo que hago. No es que no le guste. Son dos cosas diferentes.
Paul: No me creería si te dijera que me encanta. Tampoco me desagrada, ¿eh? No lo escucho y digo, ¡qué horror!
Xabi: Pero es que además es normal. El espectro en el que te mueves es distinto. No te llama la atención y listo.

Le pilla lejos.

Xabi:
Claro. La respuesta es NO, pero es que no le gusta la música pop mainstream. No le interesa la disciplina entera, en la que entra La Oreja. A mí su música me parece fascinante, el instinto me dice que tiene mucha enjundia, pero me pasa un poco lo mismo; no llego ni a aproximarme al piano blues.
Paul: Nos dedicamos a cosas totalmente distintas.
Xabi: Se llaman música, pero es como mezclar McDonalds y Ferrá Adriá. Todo es restauración. Él es Mcdonalds, por cierto (risas).

Paul de chaval era tirando a mod y cantaba en un grupo muy Pretty Things, los Road Runners. Xabi, ¿tú qué oías con 15 años? ¿Pop?

Xabi: A mí me gusta la electrónica. En esa época Depeche Mode me fascinaba.

¿El Violator?

Xabi: Ese está en mi top 5 de discos. Me sabía los segundos que corrían entre canción y canción en la casete que tenía en casa.
Paul: Eso sí. Hemos sido muy de la cultura de las cintas de casete a finales de los 80.
Xabi: Y de la fijación por las cosas. Si nos apasiona algo vamos a por ello.
Paul: Cada uno grababa lo suyo, pero creo que a los dos nos ha gustado mucho la música.

¿No compartíais lo que descubríais?

Paul: Pocas cosas…
Xabi: Es que nos gustaban cosas distintas. A partir de Iron Maiden nos bifurcamos.
Paul: Bon Jovi nos gustaba. No teníamos ni diez años. En la época del Slippery when wet
Xabi: Yo te diría que incluso antes. En el 7800º Fahreneit, que era una auténtica basura. Me gustaría ir de guay y decir que no, que es cosa de la nostalgia, pero me sigue gustando.
Paul: A mí no. También me gustaba Queen y ahora no me gusta, reconociendo todos sus logros. Innuendo me lo compré aquí al lado, en Erviti. Pero para mí el punto de inflexión son los Doors. Empecé en la música por ellos.

Vuestros caminos en el pop se medio cruzaron hace 20 años, cuando Paul se fue de gira con Álex Ubago. ¿Cómo surgió aquella carambola?

Paul: Álex Ubago acababa de grabar su disco, el famoso Qué pides tú (2001) y tenían que hacer dos o tres galas. En un principio me llamaron solo para eso. Después el fenómeno explotó y estuve por todo el mundo haciendo más de 100 conciertos. Todo salió muy improvisado.
Xabi: Aquella banda era muy de verdad.
Paul: Sí, sí. Para mí fue toda una experiencia, tenía 21 años.

¿Es verdad que el germen de la Oreja de Van Gogh fueron las versiones de Nirvana que hacíais en la playa?

Xabi: Hacíamos de todo. Era un repertorio de frenopático. El setlist era más o menos como ligar con las chicas, o sea que hacíamos lo que podíamos, que no era mucho. Las canciones de Nirvana eran perfectas. Pero también Janis Joplin, U2, Los Rodríguez… El verano lo tenemos idealizado pero todos los días pueden ser iguales. Aprendíamos versiones para matar el aburrimiento en la playa.
Paul: Fuisteis el antigrupo hasta la entrada de Amaia. Con ella hubo un antes y un después.
Xabi: Sí, claro. Ni siquiera éramos ni un grupo estable, no teníamos cantante… Hasta que en una de esas Pablo (Benegas, guitarrista), que era de la tuna de Derecho, ligó y quedó para cenar con unas chicas de Irun. Fueron mogollón de amigas y le dijeron que una de ellas, Amaia, cantaba. Quedamos en Musical 72, en la Plaza Buen Pastor. Ahí es donde nos conocimos. Diciembre del 95. Y lo demás, como dicen, es historia.

En aquellos primeros años compartíais local con la peña flamenca de La Paquera y La Buena Vida. Muy mestizo todo.

Xabi: A los de la Paquera les dábamos mucha guerra. Estaban con sus clases de baile y nosotros, al otro lado, machacando la batería. Imagínate, les arruinábamos todos los ensayos. Estarán mucho más a gusto sin nosotros en su nueva ubicación.

Con La Buena Vida sí que había una relación más directa, de grupo pop a grupo pop, ¿no?

Xabi: Aritz (Garde, batería) y yo éramos muy fans. De hecho, fuimos hasta Barcelona para verles en directo. Cuando empezamos a tener los primeros contactos con Sony hablamos con Iranzu y Mikel (líderes de La Buena Vida) y nos explicaban cómo funcionaba una discográfica, nos daban consejos… Ellos estaban con el Soidemersol (1997), su primer disco grabado con una multinacional.
Paul: Yo recuerdo haber visto la grabación de ese disco en el Amadeus. Los pianos se grabaron allí.

¿Te arrepientes de un nombre tan ortopédico como La Oreja de Van Gogh?

Xabi: Lo dijimos en Twitter el otro día. Es espeluznante y feo, dicho esto cariñosamente. Pero no me arrepiento. No me arrepiento de nada. Es un nombre entre cómico, ridículo… Forma parte de una época. LA OREJA es peor aún, porque la gente no pronuncia el nombre completo, es muy largo. “¿Has oído lo de La Oreja?”. Es de traca.
Paul: El nombre refleja aquellos inicios también.

Tú no tienes conflicto, Paul. Pones el tuyo y fuera.

Xabi: Es que además tienes la suerte de llamarte Paul San Martín, que es bonito, magnético.
Paul: En realidad es Pablo en euskera. Yo no me di cuenta hasta pasados unos años porque en el colegio lo escribía con tilde en la u.
Xabi: Sí, pero suena a inglés y luego tienes ese San Martín afrancesado…

Y elegante.

Paul: Yo también tuve mi momento comercial con El Hombre del Planeta X, más o menos cuando empezasteis vosotros. Puse el nombre después de haber visto la película en el Koldo Mitxelena.
Xabi: Esa época tuya no la tengo muy nítida.
Paul: Estábamos Javi Fermín, Dani Benegas…
Xabi: Sí, sí.
Paul: Firmamos un precontrato con Sony y todo. Hacíamos pop en castellano, algo que nos gustara y que al mismo tiempo fuera comercial. Pero quedó un híbrido como muy raro, estábamos un poco en tierra de nadie, y no funcionó.
Xabi: Lo hacíais muy bien.
Paul: Teníamos mucha influencia del rock argentino, que me sigue gustando. Lo que pasa es que entonces había muchas cosas así.
Xabi: Gustavo Cerati se puso malo de tanto oír su nombre esos años. Ya que estamos sincerándonos… ¡Ese grupo no te lo creías ni tú Paul!
Paul: Hubo un tiempo que sí. Vale. Duró meses.
Xabi: Es como una exnovia, que estás un tiempo con ella y luego la ves con perspectiva y dices, NO.
Paul: Ya, puede ser. Pero tenía 18, 19 años.

Eso es justo después de los Road Runners. ¡Menudo cambio!

Xabi:
Bastante.
Paul: A ver, había ciertas influencias que sí compartíamos…
Xabi: Pero no está al mismo nivel.
Paul: No, no.


Últimamente El viaje de Copperpot (2000) se reivindica en ciertos ambientes musiqueros. ¿Se ha hecho justicia?

Xabi: Es un cierrabocas. Me explico. La Oreja ha tenido espíritu de grupo indie en el sentido el que, con nuestras limitaciones, hacíamos lo que nos gustaba y queríamos. En sus inicios se parecía más a La Buena Vida que a muchos grupos que estaban con nosotros en Los 40 Principales. Pero como nos fichó una multinacional y los canales fueron la televisión y Los 40, mucha gente nos descartó, no se nos dio una oportunidad. A mí me han insultado en la sala El Sol de Madrid y me tuve que marchar de allí. Me sentí acosado. Quien ahora escuche El viaje de Copperpot verá que ese grupo es de verdad.
Paul: De hecho, es el disco del que seguís tocando más canciones, ¿no?
Xabi: El siguiente tuvo más éxito (Lo que te conté mientras te hacías la dormida), pero esos dos discos son claves. La Playa, que la escribí yo solo, es un himno. Alguien del País, en la revista Tentaciones, decía algo así como que eran canciones de un grupo pequeño que intentaba sonar como los grandes. La Oreja era una mezcla esquizofrénica entre Withney Houston y Los Fresones Rebeldes.
Paul: Eso pasa mucho. Es lo que suelo decir del rock argentino. Quieren sonar como Prince, pero suenan distintos, es otra cosa, algo genuino.
Xabi: Esa frescura de aquel disco la hemos perdido. Lo digo con nostalgia, pero es que es así. Es inevitable. Ley de vida.

Xabi, ¿no cogerías un poco del prestigio artístico de tu hermano? Paul, ¿no te gustaría tener una pizca de la varita comercial de tu hermano?

Xabi: (Duda) Esto va a quedar un poco de aquella manera, pero es que yo ya no tengo nada que demostrar. Más que músico, me considero un escritor de canciones pop. El teclado es una herramienta para llegar a lo que yo quiero. Realmente, no sé tocar. Siento que tengo prestigio, pero en mi círculo. No me imagino yendo a donde el de Beltza Records a preguntarle por el disco de La Oreja. Me saca a puñetazos (risas). Ahí yo no pinto nada.
Paul: Me pasa algo parecido. ¿Cómo llego a ese éxito de masas? ¿Haciendo un hit? ¿Tocando en un grupo de éxito?
Xabi: ¿Y qué te parece que te paguen mucho más cada vez que toques y que cuando vayas al Altxerri se pete siempre?
Paul: Eso claro que sí.

Jon Pagola
[email protected]

Periodista, creo que cultural y musical. Y de lo que surja.

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