IKER PIRIS: “NADIE SE ACUERDA DE LOS MÚSICOS QUE LO ESTÁN PASANDO MAL”

El guitarrista donostiarra lamenta los nubarrones que se ciernen sobre el sector musical y advierte de que a medio plazo la situación es insostenible. Fotos: Álvaro del Val Tobalina

 

2020 tenía toda las papeletas para convertirse en un gran año para Iker Piris. El músico donostiarra, uno de los más inquietos en nuestra escena de blues y r&b, había grabado dos álbumes –Solo y Electra, éste acompañado de sus compinches His Dual Electras– que se iban a presentar al público entre los meses de marzo y octubre. La pandemia ha chafado buena parte de sus planes, aunque confiesa que últimamente ha podido remontar un poco el vuelo con una serie de actuaciones veraniegas. Sin ir más lejos, el sábado tocó en el festival de blues Aux Aurenes de Hinx, en las Landas, compartiendo banda con otro habitual del circuito bluesero donostiarra, el pianista Paul San Martín. Un dato que estremece y que da que pensar a partes iguales: Piris no toca en Donostia desde el pasado 7 de marzo.

Últimamente, las bandas que conozco están grabando temas nuevos o, directamente, se encuentran en standby. ¿En qué punto está tú?

He aprovechado el tiempo libre para practicar, mover los nuevos trabajos por diferentes medios, grabar ideas, aprenderme canciones, escuchar música… En definitiva, para seguir formándome. No tener actuaciones en 4 meses ha dado pie a hacer las cosas de manera más sosegada y reflexionar sobre mi carrera y pensar en futuros proyectos.

Hace unos diez días tuviste que suspender un concierto junto con Nico Wayne Toussaint. ¿Qué es lo que pasó?

Tanto el ayuntamiento de Gordexola como la Ertzaintza no permitieron realizarlo. Lo cierto es que dos semanas antes nos dieron el ok para después, un día antes del evento, cancelarlo. El concierto se iba a celebrar en los jardines de Isasi, al aire libre, un sitio enorme, todo reservado… Una pena.

Para ti tampoco estará siendo un verano normal y te estará costando Dios y ayuda encontrar bolos.

Está siendo algo atípico, sí. Tal y como están las cosas, no me he movido casi nada para cerrar nuevas actuaciones. El booking es muy laborioso y agotador. Prefiero esperar un poco y ver cómo se desarrollan las cosas antes de programar un bolo y no perderlo por las cancelaciones.

¿Poder bifurcarte en directo (en solitario, con banda o formato trío) te abre más puertas que al resto de tus compañeros?

Es cierto que la diversidad de proyectos me permite adaptarme a diferentes escenarios, lugares y presupuestos. Pero esa diversidad también está acotada en la propuesta que defiendo: solamente hago blues y sus variantes. Aparte, hace mucho tiempo que no actuó cómo sideman para grupos de pop o soul. ¡Lo echo un poco de menos!

Con lo que te has pateado los escenarios donostiarras, ¿hace cuánto que no tocas en nuestra ciudad?

(Mira la agenda) Desde el 7 de marzo.

Teniendo en cuenta que una parte importante de tus ingresos provienen de los conciertos, ¿esta situación es sostenible?

A corto plazo si, a medio/largo plazo no. Tendría que dar más clases, reinventarme o mudarme a algún país vecino donde pueda actuar. No descarto ninguna de las opciones, vamos a ver qué pasa.

 

¿El sector está pagando el pato de la pandemia? ¿Nos estamos pasando con las restricciones en el ámbito musical?

Si no somos el sector más perjudicado, cerca estaremos. En cuanto a las restricciones, me parece todo un auténtico despropósito. La situación me cabrea y siento mucha impotencia.

Los únicos que están programando conciertos son las instituciones, pero a cuentagotas y en circunstancias muy extrañas: con separaciones exageradas, en uno de los escenarios del Jazzaldia no dejaron poner batería…

Desconocía lo de la batería en el Jazzaldia. Las separaciones entre músicos, el uso de la mascarilla para el público con distancia de seguridad, todos sentados… me parece todo absurdo. Es cierto que ha habido eventos en el País Vasco, y me siento afortunado por haber podido participar en alguno de ellos. Pero creo que en la Península hay mucha programación para la élite económica musical y nadie se acuerda de los millones de profesionales del sector que lo están pasando realmente mal.

¿Qué es lo que te dicen tus colegas franceses? Parece que hay algo más de movimiento y que la música no se ha parado de golpe.

Una vez más, en Francia están un paso por delante. Tengo compañeros que a mediados de junio comenzaron a actuar. Es cierto que no al mismo ritmo, pero tienen trabajo y, como tú dices, no se ha parado de golpe. Además, al igual que en Alemania los músicos tienen ayudas desde el Gobierno.

¿Eres optimista?

Buff, no sé ni qué responderte. Quiero pensar que sí, aunque estoy un poco asustado. De momento, hemos ido tirando pero otra sequía de 4 meses o más puede ser demoledora para el sector. Clubs que se cierran, festivales que echan el telón, locales/bares pequeños en los que la falta de espacio/aforo es un impedimento para programar eventos, técnicos sin nada que sonorizar, estudios sin nada que grabar, revistas especializadas sin nada de lo que hablar, promotoras sin nada que ofrecer… Una puñetera pesadilla. Al igual que un libro necesita del lector, o un pintor necesita exponer su obra, los músicos necesitamos actuar y al público, el aplauso, para alimentarnos, motivarnos y seguir creando. Qué triste sería una ciudad sin música.

Jon Pagola
jonpagolaperiodista@hotmail.com

Periodista, creo que cultural y musical. Y de lo que surja.

1Comment
  • Alex
    Publicado a las 12:11h, 31 agosto Responder

    La vacuna rusa,…da igual….ya está aquí, hay que ponerles los puntos a las autoridades y reabrir las actividades urgente y protocolar mente, y todos felices, activar ayudas a músicos y artistas de todos los niveles sin excepciónes

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