GURE BAZTERRAK: `EN LA MÚSICA HAY MÁS MACHISMO DE LO QUE PENSAMOS´

Son dos chicas, son jóvenes y tienen la mente abierta. Gratxina y Sara, de la promotora Gure Bazterrak, hablan de planes de futuro, piedras en el camino y sus gustos extremos. Fotos: Lorena Ottero.

 

La promotora Gure Bazterrak es una feliz anomalía en el panorama musical vasco. Gratxina Lertxundi y Sara Zozaya son dos chicas de solo 22 años que irradian entusiasmo, le pegan a todos los palos (desde el folk euskaldun al metal) y que tienen clara una cosa: han venido para quedarse. De ahí que sus esperanzas de poder progresar profesionalmente pasen por una aplicación móvil llamada Solsi con la que los usuarios van a poder elegir la música que suene en los bares de Donostia.

Empezaron montando un pequeño festival llamado Gure Bazterrak Fest en 2014 (¡con 18 años!) y desde entonces han puesto en marcha más de 100 conciertos, lo que les ha curtido, pero del que también han extraído un par de lecciones: 1) La música es un mundo de hombres que trata a la mujer como a una intrusa 2) La música es una carrera de fondo.

La entrevista tiene lugar en la terraza de Tabakalera, que es un poco como su terraza habitual. Las fotos, en Ubik. El centro de operaciones de Gure Bazterrak se encuentra en Kutxa Kultur Enea, el coworkin habilitado en la 4ª planta del edificio.

¿Cómo os organizáis el trabajo? ¿Tenéis alguna hoja de ruta o vais a lo loco?

Gratxina Lertxundi: Vamos a lo loco.
Sara Zozaya: Algo que nos caracteriza es que vamos aprendiendo según hacemos las cosas. Quizás eso es lo que nos diferencie del resto.

¿Gure Bazterrak Fest es la nave nodriza que abastece al resto de proyectos?

SZ: Es donde empezó todo. Antes Gure Bazterrak era solo un festival y ya se ha convertido en una promotora de conciertos.
GL: Hasta ahora le llamábamos festival a un concierto de cinco bandas, que es todo un follón organizativo, pero que no llega a ser un festival al uso como el Jazpana, por ejemplo. Es un formato más txiki, de andar por casa.
SZ: Eso es así porque no hay recursos económicos. El día que tengamos recursos podremos hacer un festival de verdad. De todas formas, si algún día no hacemos Gure Bazterrak Fest no pasa nada. Ahora mismo estamos viendo qué funciona y qué no.
GL: Estamos definiendo la labor de la promotora. Un punto que sacamos el año pasado es que al ser muy frikis decíamos que sí a un montón de grupos. Los oíamos en Bandcamp o Spotify y nos emocionábamos enseguida. Nos hemos dejado llevar mucho por nuestros gustos sin tener en cuenta lo que realmente le pueda gustar a la gente.

¿Cuál es entonces el filtro para montar un concierto?

SZ: Montar cosas que son muy independientes y hasta extremas, como el post-rock, pero que vemos que a la gente le apetece ir. Nos gustaría que el público se identificase con la marca Gure Bazterrak, que descubran nuevas músicas.
GL: Es curioso: a mucha gente le suena el nombre de Gure Bazterrak, pero no tiene ni idea del tipo de conciertos que hacemos.

No sé por qué, pero el nombre funciona. Se te queda pegado.

GL: El nombre lo dice todo: queremos llegar a todos los rincones de la música.
SZ: Somos muy extremistas. Trabajamos con Benito Lertxundi y a la vez nos flipa el metal, el post-rock o el hardcore. La música está muy encasillada, cuando nosotras somos todo lo contrario, somos muy abiertas. Nos atrevemos con cosas muy muy diferentes.

Benito Lertxundi es toda una institución. ¿Qué habéis aprendido de él?

GL: Es mi padre. Le admiro mucho. Ha sabido posicionarse muy bien. Siempre ha sabido a quién se dirige con su música y nunca ha tenido ansias de salir fuera. Sabía perfectamente que su público estaba aquí y se ha centrado en hacer su trabajo en el País Vasco. Ha dicho que no a cosas que probablemente le habrían dado mucho dinero. Pero es quien es gracias a este tipo de decisiones.

¿Habéis seguido la polémica del Azkena Rock? ¿Por qué creéis que los promotores no apuestan por grupos de chicas?

SZ: El problema empieza desde la creación musical. Hay un agujero. Eso parte desde la sociedad, desde el momento en el que se crea un grupo de música y la libertad con la que las mujeres nos encontramos a la hora de hacer lo que nos dé la gana. Cuando estás en un grupo y eres chica tú papel es la de cantante; a mí me ha pasado coger una guitarra y que me digan que me ponga a cantar, que la guitarra es cosa del guitarrista. Hay una barrera que no te deja avanzar.
GL: El género femenino está muy encasillado.
SZ: No hay casi referentes. Falta mogollón por hacer.
GL: En el indie o en el rock sí, pero no te imaginas a una mujer tocando metal o reggae.


¿En vuestro caso fijáis algún tipo de cuota de género?

GL: Podríamos decir que sí, pero la realidad es que no. Nos fijamos en la calidad musical. En el último Kaom Fest fueron todo chicos. ¿Qué chicas hay ahora mismo haciendo post-rock? No hay.
SZ: En Boira hay una pianista, pero es algo muy raro.

¿Os habéis encontrado con muchas actitudes machistas?

GL: Más de lo que nos pensamos. Hay muchos detalles. Nos hemos sentido observadas por ser chicas. Cuando hablas por e-mail con un grupo se imaginan automáticamente que eres un tío. Cuando descubren que no es así se extrañan.
SZ: A mí me llama la atención que los músicos nos digan que hacemos nuestro trabajo con gusto, que cuidamos el trato, que somos agradables… Se nota que sois chicas, nos dicen. ¿Cómo que se nota que somos chicas? No. Somos Sara y Gratxi y tenemos una serie de características que nos definen y ya está.
GL: Nos dicen: no te imaginaba tan joven y… Solo les falta decir que no se imaginaban a una tía.

¿Conseguís arrastrar a público joven a vuestros conciertos?

GL: Sí va gente joven, pero casi siempre las más jóvenes somos Sara y yo (ríe).
SZ: En el metal, que es un nicho muy concreto, sí hay público muy joven. En la Cripta se convirtió en un problema porque iban a los conciertos y no consumían.

¿Vuestras amigas de la cuadrilla suelen ir?

GL: Las metemos en lista para que vean qué es lo que hacemos y flipen. Pero para que vengan hay que hacer todo un trabajo previo: decirles que está en el centro de Donostia, que la bebida es barata y que luego tienen tiempo para empalmar con el pintxo-pote. El fin para poder convencerles nunca va a ser la música. No les interesa.

¿No habéis probado con programar hip hop, trap y estilos con los que conectan los más jóvenes?

GL: Es que, en general, no hay inquietud ni interés en abrirse a otras cosas. Les gusta salir el sábado e ir al sitio de siempre.
SZ: Nacimos con intención de hacer conciertos en toda Euskal Herria, pero nos dimos cuenta de que la gente no se mueve. Si montamos algo en Zarautz, los de Donostia no van a ir y viceversa. Lo que funciona es un sistema cerrado de cuadrilla y bares.
GL: De todas formas, no estamos aquí para que los jóvenes vengan a nuestros conciertos. No nos fijamos en la edad de la gente que viene a ver lo que montamos.

¿Qué proyectos os traéis entre manos para las próximas semanas?

GL: El concierto de Empty Files y Reubn RG en la Cripta el 18 de mayo, Benito Lertxundi en Ordizia el 19, estaremos en Olatu Talka con un montón de músicos…

¿Vivís de la promotora?

SZ: Es lo que queremos. Nos hemos dado cuenta de que más allá de los picos que logramos con los eventos necesitamos un producto que nos dé estabilidad financiera. Estamos trabajando en una aplicación móvil que se llama Solsi.
GL: ¡Y ahora expliquemos de dónde viene el nombre! Cada una de nosotras es una letra.
SZ: Yo soy Sol y ella es Si. Pero esa es otra historia: vemos a las personas según sus tonalidades.

¿En qué va a consistir la aplicación?

GL: Solsi va a ser una gramola. Entras a un bar, escaneas un código QR y vas a poder ver la playlist que ha decidido poner el propietario para ese día. Mediante votos la gente podrá modificar el orden de reproducción y elegir la canción que quiera que suene. También servirá para poder ver la programación musical que habrá ese día en Donostia.
SZ: Además, cuando estés en un bar te van a llegar notificaciones de las ofertas que haya ese día. Va a ser un canal de comunicación entre el establecimiento y el usuario.

¿Algo así existe en alguna otra parte?

GL: Sí, la diferencia es que en las aplicaciones existentes compran las canciones y en este caso no lo haríamos así. Funcionará con Spotify.

Jon Pagola
jonpagolaperiodista@hotmail.com

Periodista, creo que cultural y musical. Y de lo que surja.

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