FILIPE COURT SE BUSCA LA VIDA EN DONOSTIA

El músico brasileño Filipe Bittencourt ha pasado un año en blanco. De triunfar en los bares y locales donostiarras a trabajar de transportista. Fotos: Santiago Farizano 

 

A la pregunta de cuál fue su último concierto, Filipe Bittencourt (Bahía, 1985) se enfrenta a la cruda realidad: ha pasado tanto tiempo que no recuerda la fecha exacta. “Tengo que hacer memoria”, dice el músico brasileño afincado en San Sebastián desde hace 13 años. “Ya está, fue el año pasado en el Altxerri después del primer confinamiento y una vez empezaron a abrir los bares. Iba en solitario, pero esos conciertos los planteaba en plan colaborativo con cuatro temas en los que me acompañaba Paul San Martín, subían al escenario dos chicas de Musikene, un guitarrista, etc.”.

Hasta que la pandemia arrasó el sector como un ciclón, Filipe era uno de los músicos más activos de la ciudad. Llegó en 2007 a Donostia y empezó a frecuentar las jam sessions de Leize Gorria, donde se dio a conocer y empezó a labrarse un buen nombre como parte de la escena local. Al principio, se alió con otros músicos brasileños en un proyecto llamado Los Timoneiros, que la gente a veces confundía con el nombre de “Los timadores”, recuerda sentado en la mesa de una cafetería de Gros. Su presencia ha sido constante en los escenarios donostiarras, bien con su propia banda (Filipe Court Band) o también formando parte de una apuesta más comercial llamada Yemamah para la que acaba de grabar dos temas nuevos. “Es un proyecto más pop”, puntualiza.

Rara era la semana prepandémica en la que no se le amontonaban los eventos. Los miércoles tocaba en el Victoria Café; los jueves podía ir al ¡Be! Club; de repente, bajabas una noche a la sala Altxerri, donde no cabía un alfiler, y ahí estaba él, dando palmas frente a la muchedumbre; los domingos animaba la terraza de la discoteca Bataplan; Polboriña, Gastropote, el chiringuito de la Zurriola… Pocos lugares se le resistían. Y en todos ellos solía cantar victoria con actuaciones muchas veces maratonianas, donde invitaba a otros músicos locales a que subiesen al escenario en un ambiente alegre y festivo.

Su música abarca desde la música popular brasileña a versiones de éxitos pop, trazas reggae y ritmos funk. Está concebida para gustar a un público amplio y encaja como un guante en los locales de pequeño y mediano aforo, que veían en este treintañero una garantía de éxito. “Hay muchísima gente que me lo recuerda cuando voy por la calle, los camareros también me lo dicen. Filipe, cuando tocas, el bar se llena”, afirma orgulloso. Su carrera local marchaba estupendamente hasta que en su camino se cruzó el virus. Los conciertos habían sido su principal fuente de ingresos durante el último lustro y, de la noche a la mañana, se quedó sin actuaciones. 2020 lo pasó prácticamente en blanco, como si su nombre se hubiera evaporado de la programación donostiarra.

“No me llaman sabiendo que atraigo a mucho público a mis conciertos”, se lamenta. ¿Por qué crees que sucede algo así? ¿Se debe únicamente a las restricciones de aforo y horario que impone la pandemia? “No lo sé. La pelea siempre ha sido constante, parece que les cuesta depositar confianza en mí. Es la sensación que tengo. Después de tocar siempre se quedan contentos. Recuerdo que cuando actuamos en la terraza de Kutxa Kultur de Tabakalera vino la programadora a felicitarnos porque nunca se había juntado tanta gente”.

Últimamente ejerció de transportista para Amazon, donde estuvo trabajando tres meses. De cara a los próximos meses barrunta una doble vía para salir del parón en el que está inmerso. Por un lado, está mascando un proyecto en el que quiere aunar cervezas y música en directo del que prefiere no adelantar demasiados detalles. Al mismo tiempo, le gustaría meter el morro en celebraciones y banquetes, un mundo del que no es ajeno: hace 10 años ambientó con sus canciones la boda de un donostiarra ilustre, Álex Ubago. A Filipe ya no le llaman y no le queda otro remedio que buscarse la vida.

Jon Pagola
jonpagolaperiodista@hotmail.com

Periodista, creo que cultural y musical. Y de lo que surja.

3 Comentarios
  • Janete Ribeiro sá
    Publicado a las 10:25h, 17 marzo Responder

    Felipe grande guerreiro e nunca desistiu de lutar pelo seus ideais.
    Conseguiu conquistar San Sebastian com sua música que sempre foi sua escolha de vida.
    Brasil Bahia é música pura .

  • Maria Ribeiro Santos
    Publicado a las 11:39h, 17 marzo Responder

    Aplaudir SEMPRE… admirar é sentir-me ORGULHOSA e GRATA em poder assistir o crescimento e amadurecimento do TALENTO MUSICAL… PARABÉNS por sua determinação em SEGUIR TOCANDO A VIDA… TROCANDO BOAS ENERGIAS…. VIVA @Filipe court AMOR pela MÚSICA… Maria

  • marine
    Publicado a las 07:12h, 26 marzo Responder

    Le pones alegría a la ciudad siempre! gracias

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