EL GAZTETXE DE GETARIA CUMPLE 20 AÑOS

Filosofía DIY, 800 conciertos y la independencia como arma aglutinadora. Un repaso a su historia.

Dicen Garmen Arrese, Ion Arakistan y Juanma Dagger que no hay secreto, que lo único que han hecho estos 20 años se resume en dos ingredientes harto conocidos: constancia y fe. Fuertemente arraigado en la cultura DIY, el gaztetxe de Getaria, anclado desde 2003 en un edificio municipal, Eskualtxeta Kultur Gunea, se ha convertido en una especie de centro de peregrinación de la música alternativa en Gipuzkoa por el que ya han pasado cerca de 800 grupos. En medio de esta pandemia que ha paralizado la música en directo, el centro autogestionado cumple dos décadas de vida. “Todo esto ha sido algo más que una locura de juventud”, cuentan cuando se les pide que miren por el retrovisor y recuerden cómo han llegado hasta aquí.

Los orígenes: amistad y amor por la música
“Al principio, básicamente, éramos cuatro colegas que en plena adolescencia nos movíamos como podíamos a ver todo lo que nos resultaba interesante. Y claro, ¡qué mejor que tener tu propio espacio y volver caminando a casa tras el concierto! Los primeros años no fueron muy diferentes de la actualidad. Como éramos más jóvenes sí es cierto que la gente tenía más ilusión por ver a bandas que incluso jamás habían oído previamente. El primer gaztetxe apenas tuvo un año de actividad musical y allí organizamos una docena de conciertos”.

Getaria, destino exótico
“La ubicación y el punto exótico que tiene Getaria ha sido propicio. A los conciertos se acerca público fiel de diferentes puntos de Gipuzkoa pero también de otros territorios. Dado que entre semana tocan bandas que quizás no hagan otra fecha en Euskal Herria, muchas veces viene más gente que si la fecha cae en fin de semana.  Suele ser muy curioso ver los tour posters de las bandas que vienen. Siempre tocan en las grandes capitales europeas y, en mitad de esas urbes de hormigón, aparece Getaria, ese pueblito que tendrás que buscar en Google Maps porque no tienes ni idea de dónde está.”

Sobre la independencia (y la relación con el ayuntamiento)
“Getaria es un pueblo pequeño donde todo el mundo se conoce. Una de las claves de esta aventura ha sido que durante años hemos dado multitud de razones al ayuntamiento para que acepten toda la actividad que se desarrolla en el gaztetxe. Con el tiempo han entendido que esto no es de nadie. Es de y para todo el mundo. Hemos tenido una independencia absoluta para realizar todo lo que nos hemos propuesto, fuera quien fuera el regidor del consistorio”.

La programación: en manos de “agitadores musicales”
“El colectivo musical que empezó a la par del gaztetxe ha sido NoiZNaHi. Tras el paso de los años,se ha ido apuntando gente nueva, plenamente identificada con lo que montábamos y con la forma de funcionar que teníamos. Gracias a las tecnologías que hay hoy en día, apenas nos juntamos para decidir la programación. Se confía plenamente en el criterio de los agitadores musicales y el resto colabora con la logística”.

Un engranaje que funciona
“NoiZNaHi actualmente no forma parte de la asamblea del gaztetxe, aunque guardamos muy buena amistad. Son los encargados de gestionar el local y desde 2010 colaboran con los conciertos que montamos. Durante años se ha creado una gran red de redes muy fuerte dentro del DIY a nivel mundial: bandas, sellos discográficos, promotores, conocidos… Nos escriben buscando una o varias fechas en Euskal Herria. Muchas de estas bandas son muy interesantes y es un lujo tenerlas en casa”.

Lo que se lleva el grupo
“Cena y desayuno, alojamiento y se les da lo que sacamos de taquilla. Normalmente no les garantizamos previamente nada (cachés fijos), pero siempre se saca un mínimo para cubrir gastos. Curiosamente, tanto en el gaztetxe de Zarautz como en el de Getaria las bandas venden mucho merchandising, sobre todo de discos de vinilo, y eso también ayuda”.

15 conciertos favoritos 
“2000, Dut. En el puerto durante el primer NoiZNaHi Fest! (el mismo sitio dónde tocaron en 1985 Hertzainak, Bap!, Kortatu y Tortura Sistemátika).
2001, Lisabö. En el NoiZNaHi Fest!, por lo emotivo del concierto, lidiando el boicot que se les quiso hacer injustamente.
2002, Monochrome (Stuttgart) y The Dismemberment Plan (Washington DC). También el NoIZNaHi Fest! con parte del público que se sabía y cantaba las canciones de estos últimos.
2003, Soophie Nun Squad (Little Rock / Arkansas). Con sus ridículos disfraces y discurso interactivo con el público. A más de uno se le cayeron lágrimas de emoción.
2005, Neptune (Boston). La primera vez que vinieron con sus instrumentos homemade.
2008, Fucked Up (Canadá). Petada de 150 personas.
2009, Limp Wrist (Chicago). Banda abiertamente gay. Otra petada. Se creó un ambiente tan salvaje que parecía que nos retrotraíamos veinte años atrás.
2009, Publicist (USA). Vinieron con el batería de Trans AM e Ian Svenonius y nos hicieron bailar a todo el gaztetxe.
2009, MoHa! (Noruega). Una de las propuestas más rompedoras que ha habido.
2013, Zyanose (Osaka). Porque es casi imposible ver bandas de Japcore extremo por aquí.
2013, Hoax (Massachussets). Bolazo de 15 minutos con un cantante demente golpeándose la cabeza con el micro hasta sangrarse.
2014, Vaz (New York). En el 14º aniversario del colectivo, compuesto por dos tercios de la formación de uno de nuestros grupos favoritos, Hammerhead.
2016, Phonopticon (Lisboa). Con su propuesta electroacústica ambiental.
2017, Lumpy and the Dumpers (St. Louis). Ejemplo del punk más excitante que se puede hacer hoy en día.
2018, Uranium Club (Minneapolis). Dignos herederos de Devo.
2019, Physique (Olympia). Punk con reivindicación transgénero”.

Influencias y otros centros autogestionados
“En Euskal Herria siempre ha habido espacios autogestionados desde la segunda mitad de los 80. Señal de ello  es la nutrida red de gaztetxes y espacios diversos: pocos sitios hay en Europa donde se puedan encontrar tantos escenarios a los que subirse a tan pocos kilómetros de distancia. Sitios DIY que han sido referentes para nuestro desarrollo, como los gaztetxes de Andoain y Lasarte, La Casa de Pintura de Laudio, la pizzeria Xurrut o la sala Mogambo.  Coetáneos como Matadeixe en Azkoitia, Bonberenea en Tolosa o los gaztetxes de Urretxu o Zarautz, por citar algunos”

Futuro y el dichoso relevo generacional
“Está claro que a la juventud de hoy en día está más interesado en otro tipo de actividades. No hay relevo generacional. Actualmente la escena DIY de Gipuzkoa está muy envejecida. La media de edad es bastante elevada y falta sangre joven de forma urgente. Muchos de los que montamos conciertos hemos sobrepasado los 40 y llegará el día en que lo dejemos por un desgaste lógico. Lo mismo ocurre con la gente que toca en bandas. Pero como muchas historias se repiten y son cíclicas, soñamos que en un futuro no muy lejano vengan otros cuatro chavales que pongan todo de nuevo patas arriba”.

Público frío vs público caliente
“Se dice que somos un público frío, que no bailamos, etc. Pero todo cambia cuando se acerca gente muy joven que suele venir de la zona de Bizkaia. Con 20 años tienes muchas ganas de bailar, saltar, gritar, lanzarte del escenario, de revolcarte por el suelo… ¿Pero qué pasa con 40 años? ¿Y con 50? Pues lo que haces es mover tus pies y apretar con fuerza tus puños y la mandíbula. Olvídate de bailar”.

El gaztetxe después del coronavirus
“En esta cuarentena han surgido varias ideas por desarrollar y, dadas las circunstancias actuales, aún es muy pronto para anunciarlas. ¡Pero esperamos volver con fuerza!”.

Jon Pagola
jonpagolaperiodista@hotmail.com

Periodista, creo que cultural y musical. Y de lo que surja.

2 Comentarios
  • KIKE ZARCA RUIZ
    Publicado a las 15:15h, 24 junio Responder

    Hola, Leido tu articulo…. nos encantaria tocar en la sala. Mi banda se llama KDELDESIERTO. Que necesitáis os enviemos?

    • Jon Pagola
      Publicado a las 16:56h, 29 junio Responder

      Hola, pues te recomiendo que les escribas a ellos a través de su FB por ejemplo. Yo solo soy un periodista que a veces se deja caer por la sala, Kike.

      Gracias por leer!

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