DISTOPÍA MUTANTE: “SOMOS PIONEROS EN DONOSTIA”

El colectivo de música experimental desafía la pandemia y se convierte en uno de los programadores más inquietos de la escena underground donostiarra. Fotos: Santiago Farizano.

 

Antes de que fuera clausurada una vez más, elevándose varios palmos sobre los tejados de la Parte Vieja, la casa del guarda de Urgull o Guardetxea activó el motor de Distopía Mutante en septiembre de 2018. Con el rabillo del ojo puesto en la asociación barcelonesa Màgia Roja, figura clave de la escena cultural subterránea de la Ciudad Condal, pusieron en marcha un festival de música electrónica y vocación experimental llamado Untitled Fest. Para sorpresa del colectivo -capitaneado por la dupla José Manuel Tena/Andreas Koening, a la que se les ha sumado Ane Boury así como un puñado de artistas y djs que entran y salen periódicamente-, el éxito fue rotundo. Y lo que iba a convertirse en una fiesta esporádica de corte vanguardista se ha ido transformando en una corriente de sonidos transgresores y casi siempre oscuros que está calando en el subsuelo donostiarra como una fina lluvia.

Con Guardetxea fuera de juego, Distopía Mutante no ha tenido otro remedio que refugiarse en la periferia. Cuando la pandemia dio un primer respiro el verano del año pasado, les abrieron las puertas de un espacio artístico en el barrio de Txomin, La Hoguera, donde pudieron montar algún que otro evento, proyectaron documentales musicales y, en general, fueron reconfigurando su propuesta. Desde hace un tiempo, el campamento base de estos jóvenes es Mogambo, ubicado en la calle Azkuene, literalmente a unos pasos de Pasaia. “Queramos o no, nos empujan a irnos al cinturón”, comenta el pintor Ibon Gurrutxaga, uno de los sospechosos habituales que colabora habitualmente con Distopía Mutante.

El incombustible Fres, cabeza visible de la sala semiclandestina de Trintxerpe, les ha acogido con los brazos abiertos: ahí es donde despliegan libremente todo su arsenal de vanguardia y eclecticismo punk. “Mogambo es ideal para nosotros”, expone Jose. “Es un híbrido entre una sala y un squad. Y aunque pueda estar escorado a sonidos extremos del metal, el punk y el hardcore, el vínculo que hemos generado con ellos es muy estrecho”. “Nos une una amistad”, subraya Ane. “Antes de la pandemia a la gente le costaba mucho moverse a Mogambo. Pero el hecho de limitar el aforo nos está ayudando a que venga un público fiel y que con ese dinero podamos pagar al artista”, continúa.

Poco a poco, alrededor de la marca Distopía Mutante se está creando una pequeña base de seguidores donde se reúnen melómanos y público alternativo de San Sebastián y los municipios que la rodean. Como no puede ser de otra manera ante un planteamiento innovador, hablamos de un sector minoritario de la población. El objetivo no es llegar a todo el mundo, sino “educar oídos” y tratar de desarrollar una nueva escena musical.  “Donostia es una ciudad muy virginal en muchos aspectos. Está todo por hacerse. Llamarse pionero en 2021 manda huevos, pero creo que Distopía Mutante es una iniciativa pionera en esta ciudad. No hay nadie que esté haciendo esto ahora mismo. Somos un catalizador de una escena” que explora la vanguardia musical, explican.

La constancia les está dando sus frutos y, pese al incordio pandémico, su agenda de conciertos y espectáculos echa fuego. El próximo 9 de mayo programan, en colaboración con el Dabadaba, al rupturista grupo madrileño VVV, a los que le une un espíritu muy similar y afirman haber nacido para “rendir culto al frío, al ruido, a la modernidad y a los parkings”. El 23 de mayo regresan a Mogambo con el ambient-pop del donostiarra Harry Baden y las travesuras sónicas de Lehior Bilbao, y ya en junio, el día 5, será el turno del proyecto en solitario de otro artista con corazón oscuro, Voidesc, y Mikel Vega, de Killerkume, acompañado de dos músicos en un proyecto de jazz experimental. Asimismo, tienen pensado ensanchar sus actividades y fundar un sello, alquilar una nave a modo de “factoría artística” donde puedan confluir varias disciplinas y, si el contexto sanitario algún día lo permite, organizarán una nueva edición, la tercera, del Untitled Fest.

El maridaje sonoro forma parte de su ADN. Durante la conversación repiten constantemente palabras y conceptos como “híbrido” y “abrazar estilos”. Es decir, “si viene alguien con una propuesta punk”, explica Jose, “nos gusta que fusione otros géneros y pueda crear un discurso más innovador, que vaya más allá, y pueda incluir electrónica, sonidos urbanos… “Queremos que experimenten”, completa Ane. “Eso, vanguardia”, dice Jose. Frente a una Donostia encorsetada y previsible, muchas veces demasiado dependiente de las instituciones -“hace falta rellenar papeles para todo. Todo es muy formal” se lamentan-, Distopía Mutante lanza miradas divergentes apoyándose en los márgenes.

Jon Pagola
[email protected]

Periodista, creo que cultural y musical. Y de lo que surja.

1Comment
  • Ra G. Abad
    Publicado a las 23:20h, 11 mayo Responder

    ¡Bravo por esta iniciativa! Donosti necesita propuestas innovadoras como esta.

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