DABADABA: EL PRIMER DÍA DE UNA NUEVA ERA

Vuelven los conciertos 9 meses después. Crónica de una tarde de nervios, ilusión y música. Fotos: Santiago Farizano

 

“Chicos, que nos pilla el toro”. Una voz retumba en el backstage del Dabadaba. Es Alex López-Allende, uno de los socios del local, que avisa a Kyxo para que pasen a la preceptiva prueba de sonido. Silicies Grizzlies ya han terminado de afinar voces e instrumentos y se apresuran en recoger los bártulos del escenario. Su prueba se da por finiquitada y le pasan el relevo a Kyxo, dos grupos emergentes que van a romper una sequía de 9 meses sin conciertos en la sala más hiperactiva de Euskadi. Una travesía en el desierto insólita y antinatural para un templo de la música en directo: solo en 2019 acogió a 234 bandas o solistas.

Todos o casi todos han estado parados como estatuas en el sector musical. “En enero dimos nuestro último concierto”, reconocen los cinco miembros de Silicies Grizzlies. Están expectantes, entre nerviosos e ilusionados, por presentar sus nuevas canciones. Como muchos otros grupos han aprovechado el parón de  la pandemia para grabar nuevos temas. Hace apenas unos días, el 3 de diciembre, dieron a conocer su EP homónimo de debut, una amalgama de estilos muy difícil de etiquetar que va del stoner-rock a la psicodelia-punk y hasta ritmos funk. A ver, ¿cómo definiríais vuestra música? “Es muy libre y cambia mucho de una canción a otra”, responden estos jóvenes de 23 años que se conocieron en la Facultad de Comunicación de Leioa. “Menos directo y fácil es cualquier cosa”, coinciden entre risas. Y abrasa que da gusto, como demostrarán en su vigorosa actuación.

Kyxo continúan enfrascados en la prueba de sonido. Es turno del batería del joven grupo de Urnieta, que hace apenas un par de meses se estrenaron con otro EP, Agoor, pop contemporáneo bañado en autotune. “Dale al bombo. Sin parar”, les dicta Álex desde los mandos técnicos. Iñaki Castro, el técnico habitual de la sala, continúa en ERTE y el equipo del Dabadaba está bajo mínimos. Jon Ander Soto, otro de los socios, está colocando las sillas en función del número de entradas adquiridas por persona, de uno a cuatro, cuenta, respetando las distancias de seguridad.

El ala derecha del local no se utiliza. La tienda de discos y una zona de descanso son el reflejo del nuevo Dabadaba, abortado por el cierre repentino de la hostelería, y que ahora parece una casa en construcción  El público se sentará justo enfrente del escenario. Y listo. “Son 60 sillas justas. Es lo que nos dejan”, dice Jon Ander. Todas las entradas se han agotado. Álex termina de dar las últimas indicaciones: “¿Quieres un poco de reverb en la voz?”. “Igual sí”, le responden.

A las 17:30 empieza a llegar el público. El propio Jon Ander los atiende en el pasillo de la calle Mundaiz, de pie. La puerta de la taquilla está cerrada. La mayoría de los asistentes son veinteañeros, gente joven para ver a dos grupos jóvenes. El ambiente de la cola es tranquilo, sosegado. Naroa Oleaga, una chica de Mutriku que vive en Donostia, espera su turno. Está con Xabi Hernández, un amigo. Y tienen hambre de conciertos. “Cuando anunciaron la programación compramos de tacada las entradas para Kokoshca, Reykjavik606 y este. No hay muchos más planes”, se lamentan. Pero lo que de verdad añoran es la noche. “Contamos los días para las sesiones de club”, reconoce Xabi.

Hay un ligero contratiempo con las entradas. El wifi no va como debería y el ritmo de la cola se ha ralentizado. Álex mira a ver qué pasa. “Estamos estrenando un sistema propio de venta de entradas para integrarlo en la página web”, explica. Se renovó hace apenas una semana y ya dio algún problema cuando anunciaron la nueva programación. Superada la incidencia, la sala se va llenando a excepción de la primera fila, que en su costado izquierdo quedará libre hasta pasado un buen rato. La gente se sienta libremente según el número de entradas que haya adquirido. “Hay un grupo de ocho pero los vamos a separar en dos, cuatro sillas cada”, subraya Jon Ander.

Todo está todo listo. Como no se pueden vender consumiciones la estampa se parece a la de un cine alternativo y juvenil. La gente ameniza la espera charlando animadamente con su compañero de al lado. Todo el mundo lleva su mascarilla puesta. Kyxo arrancan a las 18:15 horas. A las 18:20 llegan los rezagados, un pequeño grupo de chicas que rellenan el hueco de la izquierda. El concierto, quizás por ser el primero en tanto tiempo, quizás por el tiempo de perros que hace fuera, es más frío de lo esperado. Tocan cerca de 40 minutos. Jon Ander retira una silla que queda libre, como en tierra de nadie.

Las revoluciones y el volumen suben con Silicies Grizzlies. Son una apisonadora. Se marcan un bis con un explícito estribillo: motherfucker. Dabadaba vuelve a engrasar su maquinaria, la primera vez desde el 11 de marzo con el concierto de los holandeses Mooon.

Jon Pagola
jonpagolaperiodista@hotmail.com

Periodista, creo que cultural y musical. Y de lo que surja.

2 Comentarios
  • Txaro
    Publicado a las 14:51h, 06 diciembre Responder

    Enhorabuena por este concierto y a seguir dándolo todo por la música en directo

    • Jon Pagola
      Publicado a las 14:50h, 09 diciembre Responder

      Ojalá todo vaya bien 🙂

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