BAR EIGER: SE MARCHA UN ICONO ROCK

El único bar de rock and roll y corte 60s de la ciudad se despide. Melómanos, djs y músicos se quedan huérfanos.

 

El Eiger está y no está en la Parte Vieja. A muchos de los que frecuentan el meollo de lo Viejo (Fermín Calbetón, Calle Mayor, 31 de Agosto, plaza de la Constitución, Ikatz kalea) se les hace cuesta arriba el camino -en realidad, menos de cinco minutos a pie– hasta el bar de la calle General Jauregi. “¿Hasta allí? Qué pereza. Tomamos otra en el Hamabost y listo”. Es una de esas islas diminutas que no sale en los mapas. Hace dos años perdió la compañía del bar Rekalde de la calle Aldamar y se desenganchó definitivamente, como un ciclista que pierde el ritmo del pelotón y se queda solo, descolgado, a su bola en la carretera. La soledad también tiene sus ventajas: te juntas con quien quieres y cómo quieres. Te buscan los que están realmente interesados en ti. Y ahí el Eiger siempre ha tenido de su parte a toda la parroquia rockera y, en general, musiquera de la ciudad, a los mods, punk-rockers, garajeros, skins, indies y decenas de djs que han pasado por su cabina, a los amantes de los años 50, 60 y 70, los locos del soul, el yeyé y el R&B, a los grupos de música, desde Grande Days pasando por Discípulos de Dionisos, Lie Detectors, The Lookers, Javier Sun o Havoc.

En los últimos años Álvaro Fernández trató de darle un nuevo impulso al bar. Quizás un tanto tímido, agotando los cartuchos que le quedaban. Reformó el interior, con referencias musicales por todas partes, apostó por relanzar el pintxo-pote de los miércoles, invitó a djs foráneos, buscó la complicidad de los pinchadiscos locales, hubo algún que otro show acústico (el homenaje a los Kinks fue espectacular)… Hizo lo que pudo y se esperaba.

Pero varias piedras se cruzaron en el camino. La primera y tal vez la más importante, la transformación de la propia Parte Vieja. Su apuesta por el turismo gastronómico deja en fuera de juego a bares como el Eiger y ahuyenta al público local, que se busca la vida en otros lugares. Por otra parte, su clientela más habitual ha envejecido. Las nuevas generaciones se han resistido a coger el relevo, seguramente porque no están interesados en el concepto de un bar de rock and roll sin adulterar. Escuchar Slow Death de los Flamin´ Groovies a las 2 de la mañana es de puretas en 2021. Salvo excepciones, los jóvenes no entraban al bar y, ya se sabe, es el público que de largo más sale de noche.

Tampoco el Eiger ha tenido suerte. Una vecina amargaba la fiesta al local cada dos por tres llamando a los municipales, que en ocasiones terminaban multando al bar. Una de estas denuncias provocó la indignación de muchos clientes y activó las alarmas. ¡SOS en el Eiger! Un puñado de bandas guipuzcoanas plantearon ceder sus canciones gratis para un CD solidario. Al final no hizo falta. El bar siguió funcionando.

La crisis del COVID precipitó su final. Como a tantos otros, la pandemia lo ha puesto contra las cuerdas.  Su luz se fue apagando durante 2020 paulatinamente, como un viejo faro levantado para guiar a los barcos en la noche que ya no es lo que era. Aguantó el verano como pudo, un espacio pequeño, estrecho y sin terraza. Con el cierre de bares y restaurantes durante el pasado mes de noviembre se consumó un adiós silencioso. El plan era que se pasara la batuta a gente afín, sensible a la música y con todo lo que ello significa, que el Eiger cambiase lo menos posible, que el único icono 60s y rock and roll de Donostia no desapareciese, para que ese ciclista pudiera continuar pedaleando solo, a su ritmo, marcando su propio estilo. No ha podido ser.

Jon Pagola
jonpagolaperiodista@hotmail.com

Periodista, creo que cultural y musical. Y de lo que surja.

14 Comentarios
  • Alberto Cajal Valero
    Publicado a las 13:49h, 22 enero Responder

    Adiós al templo, al club, al buen rollo de la familia rock y soul de San Sebastián. Una pena, ojalá algún día (o noche) pueda revivir.
    Gracias a Alvaro, Perdi, etc por tantos años de alegria.

  • Jose Martin Perez
    Publicado a las 14:20h, 22 enero Responder

    Que triste vivir sin el Eiger! Ojala vuelva a abrir algun dia!! Gracias Alvaro por acogernos en un bar libre y musical!!!!

  • Ignasi Montiel Fuentes
    Publicado a las 14:52h, 22 enero Responder

    Buenas noches y buen rock!!!!!

  • Jorge Carrere
    Publicado a las 16:42h, 22 enero Responder

    Escuela nocturna de Música, cueva de melómanos, un lugar sagrado donde celebrar la música como una religión, Gracias por ser un refugio durante todos estos años.

  • Xxxx
    Publicado a las 16:55h, 22 enero Responder

    Pues nada , ahora local latino y más mierda en este ciudad.

  • Silvia
    Publicado a las 18:17h, 22 enero Responder

    Otra razón para llorar fuerte. Ojalá te sonría la vida, Álvaro.

  • Chus Moreno
    Publicado a las 21:34h, 22 enero Responder

    Un abrazo enorme. Gracias por tantas y tantas horas de buena música. Un lugar único en Donosti que nos deja. La música ha muerto en Donosti? Larga vida a la música!!!!

  • Ismael Gil
    Publicado a las 21:41h, 22 enero Responder

    Grandes momentos!!!
    Pena……

  • Iñaki Aparisi
    Publicado a las 22:59h, 22 enero Responder

    Aupa Álvaro!!! Has dejado una huella imborrable en ese trocito de Donosti. Y tu ilusión y dedicación no se verán borradas por el paso del tiempo. Las cosas bien hechas perduran!!!! Mucha fuerza.

  • SP
    Publicado a las 11:41h, 23 enero Responder

    Jon Pagola, escribes muy mal y la analogía del ciclista sólo se le ocurriría a un cursi de mierda. No lo digo para trolear,; me caes bien. Te he visto decenas de veces en la barra del Eiger con una Voll-Damm en la mano. Me cae tan bien que me he tomado la molestia de escribirte estás líneas para que le des una vuelta.
    PD Lamento el cierre del Eiger. A partir de ahora Donostia es una mierda un poco mayor.

    • Jon Pagola
      Publicado a las 14:47h, 23 enero Responder

      Nada como ir de frente en la vida. Pues me ha quedado un poco cursi, la verdad, pero es que tengo mis días ñoños. Que le voy a hacer. Otro día me saludas y nos tomamos una Voll-Damm o lo que apetezca en ese momento.

  • Franzis
    Publicado a las 14:01h, 24 enero Responder

    Ala otro puto antro menos

  • Duque de Mandas
    Publicado a las 14:55h, 25 enero Responder

    Ze pena….! Oso polita idatzi duzuna, Jon.

    …Euskadin rokanrolak ez du inoiz dirurik emanen
    Inun baina alaigoa izanen da…

    • Jon Pagola
      Publicado a las 14:27h, 26 enero Responder

      Mila esker irakurtzeagatik, Duque de Mandas! Ea rock and rolla altxatzen dugun guztion artean, ez dut esperantzarik galtzen. Besarkada.

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