ANTÍA MUÍÑO: LA JOYA ESCONDIDA DEL JAZZALDIA

La cantautora gallega afincada en Donostia seduce con una música a caballo entre la bossa nova y el folk intimista. Mañana sábado actúa en las terrazas del Kursaal durante el Jazzaldia. Fotos: Santiago Farizano

 

Antía Muíño (Santiago de Compostela, 1992) ya había finiquitado la carrera de Derecho, pero decidió continuar en 2015 sus estudios de guitarra clásica en el centro superior de música Musikene de Donostia. Seis años después, esta gallega que no puede evitar la morriña -“echo de menos mi tierra y mi gente”- vive un momento dulce en su incipiente carrera musical: se estrena en el Jazzaldia mañana sábado 24, a las 21:30 horas, en el escenario Guuk de la trasera del Kursaal. Y lo hace además tras haber publicado apenas un par de singles y prodigándose muy poco en directo, una escueta carta de presentación en la que deja entrever su gusto por la bossa nova, el jazz vocal, el folk y la calidez en general.

¿Dónde está el secreto de este fulgurante ascenso? ¿Qué es lo que ha pasado aquí? “Creo que la gente, por lo que me dicen, ve en mí algo especial y distinto, con mucha sensibilidad y expresividad”, explica la cantautora gallega. “No es raro que en un concierto vea a alguien llorar, emocionarse. ¡Algo que me dicen también es que siempre sienten escalofríos cuando me escuchan! Eso lógicamente me hace sentir muy afortunada y, personalmente, creo que la clave está ahí, en que siempre trato de emocionar a quien me escucha”.

Sin el empuje de invasivas campañas en redes sociales y con una propuesta sobria a más no poder -aporta su voz y una guitarra, mientras que Miguel Arribas la acompaña al saxofón y la flauta-, Antía ya empezó a conquistar a los oyentes con su estreno en noviembre del año pasado. La suave Carta Aberta lleva ya más de medio millón de reproducciones en Spotify -”¡una auténtica locura!”-, un éxito gestado desde el más estricto anonimato. “Cuando sacamos el tema, con el sello Raso Estudio, ni ellos ni yo pensábamos que fuera a tener esa acogida. No porque no confiáramos en la canción, sino porque, como bien dices, era una artista novel, sin ningún tema publicado y con una canción muy íntima, relativamente larga, que en un principio no daba el perfil. ¡Imagínate nuestra sorpresa! Entró en listas importantes y a día de hoy sigue en ellas recibiendo un número importante de reproducciones. Supongo que por eso, por ser diferente, tuvo tan buena acogida”, argumenta.


En abril llegó el turno de Herba de Enamorar, también cantada en gallego, y con idénticas dosis de intimidad y emoción contenida. El disco de debut, del que aún no está decidido el título ni la fecha de salida, seguirá en la misma senda acústica, adelanta Antía. “Siento que es la línea y el estilo con el que más fielmente puedo comunicarme y en el que más puedo aportar musicalmente hablando”. “Soy muy perfeccionista”, continúa. “A la hora de grabar a veces me cuesta tomar partido por un tema, una versión en concreto… Habrá temas que suelo tocar en directo y otros nuevos. Además, veo que hay interés por parte de la gente. ¡Es algo que no paran de preguntarme! Y eso me pone feliz”.

Existe un vídeo en Youtube donde adapta el poema Terra del poeta y galleguista Manuel María, miembro del BNG entre los años 70 y 90, y que además de añadirle más hondura conecta con cierto imaginario popular gallego. “Me gusta mucho valerme de poemas para hacer las canciones. Cuando musico un poema la música siempre va de la mano del texto. Es decir, siento que es el propio poema el que construye la música, y no al revés. Pienso en cómo ese texto puede ser dicho, interpretado, sentido, de una manera distinta a la habitual, intentando sacar su máximo potencial expresivo a través de la voz y de la guitarra”, afirma Antía.


Seguidora de Sofía Rei y Laura Murcia, “dos artistas latinoamericanas muy interesantes”, recomienda el disco A realidade engañosa de sus paisanos Néboa. Asimismo, su música puede recordar, ya desde una vertiente más pop, a la del dúo noruego Kings Of Convenience que también pasó por el Festival de Jazz o, tal vez, con un Depedro en clave minimalista. La artista gallega compagina esta carrera en solitario con Arnela, un trío más enfocado al jazz donde “también se mezcla música latina (en concreto afroperuana) o de tradición popular. Los tres aportamos nuestras respectivas influencias a un proyecto en el que tiene mucho peso la parte instrumental”, explica.

Jon Pagola
[email protected]

Periodista, creo que cultural y musical. Y de lo que surja.

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