SARA ZOZAYA: FRÍO SOL DE INVIERNO

Con solo 23 años y un EP, Sara Zozaya se ha desmarcado con una propuesta singular de aires nórdicos donde menos es más. Fotos: Koru

 

Sara Zozaya (Donostia, 1995) desprende una brisa de incontestable ternura, pero en la breve sesión de fotos sale posando con cierto gesto desafiante. “En realidad, yo no soy así”, se sincera al ver las imágenes sobre la cámara. Estamos ante un claro ejemplo del multitasking musical-cultural: cuando no está trabajando para su promotora, Gure Bazterrak, dedica su tiempo a la creación musical, repartida entre el grupo de pop Nerabe y su incipiente carrera en solitario. Todo ha ido muy rápido con la Sara Zozaya metida a songwriter: seleccionada junto con otros cinco artistas en el programa de Residencias Kutxa Kultur Música 2018, a finales de diciembre publico su EP de debut, III. Últimamente, no para de recibir llamadas para tocar aquí o allí. Hace poco estuvo en Madrid, tiene una cita prevista con la asociación Marruma de Gros y hoy vuelve a Kutxa Kultur Plaza (Tabakalera, 20 horas, gratis), donde saldrá con un piano de cola y lo alternará con la guitarra eléctrica.

Su música es una prolongación de su personalidad, un cordón umbilical frágil y tierno que calienta como el sol en los días de invierno. Fuertemente inspirada por la cantautora norteamericana Enma Ruth Rundle -“ha sido como ver la luz”-, con Sara lo nórdico funciona como concepto tanto geográfico como emocional y ejerce, asimismo, de motor creativo. “No sé de dónde me viene esa parte nórdica. Me identifico bastante con muchos grupos de post-rock que utilizan una serie de armonías concretas. También tiene que ver con el temple. Hay una serie de características de los grupos nórdicos que he visto que yo también puedo tener”, explica.

Otra de las etiquetas recurrentes a la hora de definir su estilo es la de minimal. ¿A qué te refieres con esto? ¿A que tu propuesta es muy austera? “Básicamente, a que todos los instrumentos los tienes en tu cara: la voz y luego una base con dos o tres capas. Puede ser un teclado, una guitarra eléctrica, chelo… Pero el proyecto se está desarrollando de una manera que puede dejar de tener tan pocas capas”.

 

El EP, compuesto por cinco temas -una canción instrumental, tres en inglés y una más en euskera- no ha sido fruto de una estrategia premeditada, sino que más bien obedecía a la necesidad de sacar un disco a la luz. Solo las dos primeras, Intro y Warms, tenían el puesto asegurado. Es curioso: Berriz, quizás la pieza más inmediata del repertorio, uno de sus picos emocionales, estuvo a punto de quedarse fuera. “Es de esas canciones que han perdido un poco el sentido. Con el resto no me pasa. Necesito que musicalmente esté perfectamente tocada para que esté contenta con su resultado. Si no, me parece que es una mierda”.

Hermanada con la chelista Itxaso Navarro, es ella la que ha dirigido el videoclip de Run donde huye del “sufrimiento” provocado por el machismo. A Itxaso la conoce literalmente de toda la vida -“desde hace 20 años”- y hasta ahora ha sido su acompañante habitual en los conciertos. “Se ha ido a vivir a Nueva York”, avanza. “La gente que me rodea irá variando. Todo lo que hago es entre amigos. Ahora, por ejemplo, estoy tocando con un guitarrista del grupo Lukiek de Mungia. ¡Me lo he buscado cerca!

Jon Pagola
jonpagolaperiodista@hotmail.com

Periodista, creo que cultural y musical. Y de lo que surja.

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