ROBYN HITCHCOK: EL LENGUAJE DEL ROCK SOFISTICADO

Radiografía sobre el veterano músico inglés, verdadero artista de culto que el sábado 5 de octubre pasa por el auditorio Bastero de Andoain.

 

Pertenece al veterano Olimpo de los dioses del rock inglés -ese en el que se encuentran artistas de la talla de Nick Lowe, Paul Weller o Elvis Costello-, aunque seguramente medio planeta no sepa quién es y la otra mitad no sepa cómo hincarle el diente a su vasta discografía. La solución a este dilema la da el propio Robyn Hitchcock, que recomienda empezar por el final: hace dos años publicó un inspiradísimo LP homónimo, el vigesimoprimero de su carrera en solitario, que ahora acompaña en una gira que pasa por Andoain con el no menos estupendo single Sunday never comes / Take off your bandage. “El disco iba a llamarse The Album With Me Holding Our Beloved Dead Cat, Tiny, pero Robyn Hitchcock me parecía un nombre más corto. Además, es un disco que funciona como punto de partida para escuchar mi música por primera vez. Todo es por azar… pero tal vez no haya nada casual”, resume a su manera surrealista.

A sus 66 años sigue cantando bingo más allá de las modas, ajeno a lo que suena en las radiofórmulas e inmune al letal paso del tiempo que padecen los viejos rockeros. El ex Soft Boys estará el sábado 5 de octubre en el auditorio Bastero de Andoain junto a Joseba Irazoki eta Lagunak, en una cita que los amantes del pop con galones deben subrayar en amarillo fosforito. Al cuestionario vía e-mail responde claro y conciso, como el alumno aventajado de clase que se sabe la lección de pe a pa. ¿Cómo te las ingenias para que tu música no se convierta en un ejercicio nostálgico? “La música está en mi sangre. No es fácil cambiar tu sangre”. ¿Te siguen inspirando los años 60? “Sí, es de donde vengo, de sumergirme en los 60. Pero también he absorbido otras influencias”. ¿Esperabas una acogida tan entusiasta con tu último LP? “Es el disco que contiene, de largo, mis mejores canciones en el siglo XXI”.


 

Apunta y dispara con máxima eficacia Mr. Hithcock, que durante 40 años ha tenido una carrera tan prolífica como admirada por colegas de profesión (Peter Buck, de REM, es su nombre más ilustre) y directores de cine musiqueros como Jonathan Demme. Es el ejemplo perfecto de un artista de culto: más o menos minoritario, siempre venerado. Tan interesado en la faceta literaria de sus canciones como en la música, dijo una vez que “el 97% de las letras de rock son un cliché”.  El cofundador y guitarrista de REM, con el que ha colaborado regularmente y es miembro de una de sus bandas más conocidas, Venus 3, ayudó a relanzar su carrera en los años 80 y su música se expandió por los Estados Unidos.

Pero Robin Hitchock se dio a conocer varios años antes en plena efervescencia punk con los arties The Soft Boys. El grupo tuvo una fugaz aparición que se fraguó con dos discos que se han revalorizado con los años, A can of bees y Underwater moonligh, aunque en su momento no gozaron de la fama que merecen. Estos trabajos se reeditaron a principios de esta década y ambos son geniales tratados de pop transversal con toquecitos psicodélicos que, la verdad, no encajaban nada en el tsunami punk-new wave-revival mod de las islas británicas de finales de los 70.


 

“Estoy orgulloso de lo que hice con The Soft Boys”, recuerda. “No fue muy divertido en su momento. Mis mejores recuerdos son los huevos con patatas que comíamos después de los ensayos, pero luego nos lo pasamos muy bien, ¡realmente bien!”, exclama en referencia a las giras de reunión que hicieron en los noventa y a mediados de los dos mil. A lo largo de su vida ha compaginado obras acústicas con discos con banda, bien sean The Egyptians o Venus 3, y nunca ha escondido su admiración por sus ídolos: Bob Dylan, Bryan Ferry o los Pink Floyd de Syd Barrett son figuras recurrentes con los que se le ha asociado durante todo este tiempo.

¿Qué sentido tiene seguir componiendo música a estas alturas? “No sé hacer otra cosa y así puedo seguir pagando facturas. Como cualquier otro interprete mayor soy más conocido por mis viejas canciones. Compongo todo el rato, pero no tienen por que publicarse, con que se graben es suficiente”.  Y frente al debate recurrente de qué pasa con la gente joven y su desidia por el rock and roll, Hitchcok coge el toro por los cuernos: hoy en día el rock es como el jazz. Y no hay que tirarse de los pelos por ello. Es ley de vida, vamos.”The Rolling Stones, Bob Dylan y Robyn Hitchcock somos piezas de museo que vamos de gira. Somos obras de arte, no importa el tamaño. A algunos jóvenes sí que les interesa, especialmente a  los artistas, escritores y músicos, que siempre ha sido mi público principal. El rock no es un lenguaje actual, así que ¿por qué los jóvenes deberían hablarlo?”.

Jon Pagola
jonpagolaperiodista@hotmail.com

Periodista, creo que cultural y musical. Y de lo que surja.

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