NO COLGUEMOS AL DJ

Dos nuevas iniciativas musicales surgen con idea de remover la noche donostiarra: Donostia Reggae City y You Never Have Fun Pintxas club. Abrid paso a djs de ritmos jamaicanos y excitante rock and roll.

 

Ritxard Calleja aparece en el bar Baga Biga con una camiseta de beisbol blanca y negra, unas bermudas ajustadas y las clásicas Adidas Samba. Varios tatuajes recorren como serpientes sus brazos. Tiene el pelo rapado, es delgado como un fideo, look skin para días de sol. “Me gustaría poder montar una escena fiel, constante y lo más numerosa posible en Donostia”, cuenta Ritxard en un largo y apasionado discurso sobre su amor por los sonidos jamaicanos. Sus ídolos son artistas como Alton Ellis o Ken Boothe; es decir, embajadores del rock steady, el estilo musical que inundó Jamaica a finales de los 60 (Better get ready, let’s do rocksteady) en una deliciosa fusión de r&b, jazz, soul y voces celestiales.

“Sé que no es fácil armar una escena así y menos en una ciudad pequeña. Los jóvenes que pueden sentirse atraídos por el rollo jamaicano están más interesados en el Oi! y el punk y, el resto, pues ya tenemos una edad”. Su estrategia para poder ensanchar la cultura skinhead pasa por ampliar públicos (mods, scooteristas, asiduos a gaztetxes) además de atender la demanda de las nuevas generaciones. En la fiesta de  presentación de Donosti Reggae City que tuvo lugar este fin de semana -del que Ritxard es su impulsor- logró atraer a unos cuantos chavales. Es consciente de su vocación underground y de manejar un presupuesto precario, pero le da la vuelta a la tortilla: al margen del paraguas institucional y de los rigores económicos hace lo que quiere y cómo quiere, filosofía DIY total.  “He viajado por Europa conociendo a djs y pinchando con ellos en fiestas de este tipo. Luego ellos vienen aquí, pinchamos juntos y se alojan en mi casa. Funcionamos a modo de intercambio. Somos como una familia”, resume.

El evento supuso el pistoletazo de salida de un proyecto que tiene como objetivo promover la música jamaicana de los años 60 y principios de los 70 (el triunvirato formado por ska-rocksteady-reggae) en la ciudad. El viernes 25 arrancó en el bar Urraki de la calle Juan de Bilbao y el plato fuerte llegó el sábado noche en el bar Etxekalte con la participación de varios djs de la zona, Natty Road, Selektah Amunda y el propio Ritxard, que también forma parte del colectivo donostiarra Reggae Got Soul. El programa de la primera temporada de Donosti Reggae City ya está cerrado y desde aquí hasta mayo vendrán a Donostia varios djs europeos. La siguiente cita es el fin de semana del 22 y 23 de noviembre, con el artista irlandés Anthony Whelan como dj estrella. La entrada a estas fiestas es gratuita.

A pocos metros donde se bautizaba Donosti Reggae City, tres conocidos pinchadiscos de la escena rock and roll donostiarra (Mr. Klin y el dúo formado por Cosmetic Couple) presentaban en el bar Eiger un nuevo club llamado  You never have fun pintxas. Aunque vienen de canteras distintas (mod/sixties por un lado, punk-rock por otro) han decidido fusionarse para dar a conocer temas vitamínicos de tres minutos como mucho, himnos de puño en alto y estribillos que se quedan pegados como un chicle en la cabeza. “El objetivo que nos hemos marcado es bien claro y no es otro que contradecir el propio nombre de nuestro club: habrá diversión allá donde estemos”, asegura Jokin Mr. Klin, a lo que añade “una actitud contestataria y reivindicativa, elementos fundamentales de la música que pinchamos”. Desde el power pop al punk del 77, glam-rock, revival mod, garaje, new wave y todo un amplio campo de guitarras poderosas y melodías pop caben en sus sesiones. “El lema lo engloba todo. En la diversión hacemos partícipes a todo el mundo”, explica.

Si en los últimos años ha dominado un debate en la escena rockera es el de la dichosa nostalgia. Ya no hay bares como los de antes, dicen. Ya no se pincha la música que nos gustaba. No hay relevo…  “Es el tema de siempre. Todos hablamos a menudo de esto. Nos imbuye la nostalgia y esa no es buena señal. Yo viajo muchísimo y encuentro escenarios parecidos e incluso peores que el nuestro; también mejores, no cabe duda. Hay que destacar lo que tenemos, cuidar los bares y clubs, que hacen un esfuerzo ímprobo y a menudo no son reconocidos. El Eiger merece una mención especial por su abnegada aportación a la escena”, explica Jokin. El bar de la calle Jauregi será el cuartel general del club, que, a su vez, tendrá carácter itinerante. Estos chicos le dan mucha importancia a la gastronomía -“buscamos sitios de buen comer allá donde nos inviten a pinchar”- y si cazan al vuelo algún dj no lo cuelgan, como en la canción de The Smiths, sino que lanzan una severa advertencia: más le vale que tenga buen apetito y ganas de pasárselo bien.

Jon Pagola
jonpagolaperiodista@hotmail.com

Periodista, creo que cultural y musical. Y de lo que surja.

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