JAZZALDIA 2018: PESCADO PANGA EN LUGAR DE KOKOTXAS

Tirón de orejas a la programación playera de la próxima edición del Jazzaldia. A priori, solo Gary Clark Jr. brilla con luz propia en un cartel que está muy lejos de las anteriores delicatessen del Escenario Verde. 

 

La tercera semana de julio de 2007 mi familia se había ido a pasar las vacaciones a Grecia. Me habían invitado a ir con ellos, claro, pero les dije que prefería ver a Elvis Costello, Isaac Hayes, Brian Ferry y los Skatalites antes que pasarme siete días a cuerpo de Rey en la isla de Santorini. No sé si lo llegaron a entender del todo. Nos llevamos bien -diría que mejor que la media de las familias que conozco- y la idea de hacer un plan conjunto nunca ha sido un inconveniente para mí. Al contrario: les debo algunos de los momentos más divertidos de mi vida y, por supuesto, montones de comidas en restaurantes caros. Lo que pasa es que la música ejerce en algunas personas un poder de atracción tan grande como la muralla China.

Tenía 26 años y era un chico tirando a mod, más o menos como ahora. Por aquel entonces el Festival de Jazz se estaba asentando como un popurrí de lo más saludable. A algunos puristas les sigue sin gustar que en la Zurriola se programen conciertos ajenos a la ortodoxia jazzera, pero a mí me han hecho un favor con su apertura a la música pop. La belleza y emoción de haber escuchado algunas de mis canciones favoritas en directo se lo debo al Escenario Verde. El concierto que dieron los Skatalites, por ejemplo. Se me ha quedado grabado a fuego en mi subconsciente musical; me acababa de sumergir en las profundidades de la música jamaicana y ver a los padrinos del ska en acción fue una auténtica revelación.

En todos estos años no sé cuál ha sido mi concierto favorito de la playa. Recuerdo llegar de un viaje angustioso de Madrid, haberme comido con todos sus sacramentos un atasco infinito que se debía ver desde el Txindoki, y bajar pitando para ver a Galaxy 500. Llovió mucho, pero TODO mereció la pena. Los de Neil Hannon y Kings of Convenience los confundo porque salí de la playa subido a la nube de Goku, frotándome los ojos, pensando que si eres bueno de verdad y tienes carisma (también de verdad, no del rockero con posturitas impostadas) no hace falta llevar más que un micro y una guitarra o un piano de cola. Echo and The Bunymmen, rejuveneciendo como 30 años con un repertorio de 1987 para abajo. Elvis Costello en plan eléctrico. The Wire prendiendo fuego. Belle and Sebastian, a medio camino entre la melancolía y la felicidad perpetua. La emoción de ver por primera vez un tipo de una pieza, un hombre puro y emocionante como Charles Bradley (en la imagen, RIP). La energía de Sharon Jones (RIP). El vozarrón de Lee Fields, claro. Dos genios contemporáneos, Riley Walker y Nick Waterhouse, y al menos media docena de actuaciones memorables más. El de Ray Davies trato de borrarlo de mi mente porque su voz sonaba a hojalata roñosa y eso es un golpe bajo para un seguidor de los Kinks.

No sé cuándo se torcieron las cosas. Seguramente el año pasado, que pese al gancho de unos históricos (The Pretenders) el escenario Heineken funcionaba al tran tran de la improvisación, de un modo decorativo, como una estantería resultona de IKEA que al día siguiente acumula motas de polvo, un aburrido rellena huecos de una clase de inglés, un trámite que se debe cumplir para mantener la identidad de un festival heterodoxo. El Escenario Verde es de largo el más popular del Jazzaldia, el de mayor peso comercial, y dejarlo abandonado a su suerte no parece la más brillante de las ideas.

Saltando por encima de Rubén Blades (Adult Oriented Salsa), solo Gary Clark Jr. (bueno de verdad, blues-rock que echa chispas) y en menor medida Anna Calvi (tiene una fuerte personalidad, pero también ha teloneado a un Morrissey de capa caída) pasan el corte en la edición de este año. Al resto de la programación le queda grande la responsabilidad de liderar la Zurriola o directamente uno no sabe muy bien qué hacen por allí. Los neoyorquinos Too Many Zooz serán los que salgan después del músico panameño en la noche del miércoles (25 de julio, 00:00 horas). Tienen nervio funk y cuerpo jotero (y ropa estrafalaria) y hace poco los warm up djs de Eurovisión pincharon uno de sus temas, “Warriors”, durante la gala. El jueves la cuota local se la lleva Izaro (26 de julio, 21:00 horas), que como le pasa a Amateur (27 de julio, 21:00 horas) al día siguiente, sospecho que se defiende mejor en recintos cerrados y aseados.

Que Mikel Erentxun sea el plato fuerte del viernes 27 en pos de la GRAN NOCHE DONOSTIARRA es altamente indicativo de cómo está el panorama. El escenario Heineken debería servir para algo más que un stand reivindicativo de productos de kilómetro cero. Erentxun ha envejecido con dignidad, es cierto, aunque para justificar el trono que le han concedido, en la web del Jazzaldia se vienen arriba y dicen de él que “lo ha sido y lo es todo”. Ya en el capítulo de parecidos razonables de Erentxun, en su último disco, El hombre sin sombra (2017), hay un tema titulado “Y sin embargo te quiero” que recuerda a “Flaca” de Andrés Calamaro.

Por último, no conecto con el fenómeno Morgan (28 de julio, 21:00 horas). Una voz que hemos oído mil veces en el pop-rock español, cucharadas de azúcar, riffs de guitarra de otra época que creía felizmente superada (“Cold”) y el tipo de emoción plana que producen las canciones de gente como Iván Ferreiro o Quique González. Ideal para que los fans de Sting se vuelvan locos. Creo que hay otras voces y propuestas españolas nuevas y menos obvias que la organización también podría atender: Rosalía, María Arnal i Marcel Bagés, Los Hermanos Cubero, Los Estanques (en la imagen), Melange, Fogbound, Fino Oyonarte, Quentín Gas y los Zíngaros…

Con un festival de estas características -una historia que quita el hipo, que reúne a decenas de miles de personas y, sobre todo, de carácter público- toca ser exigentes y pedir el pack premium. No hay punto medio que valga, no se pueden conformar con tan poco. Queremos las kokotxas de siempre y no pescado panga, de mucho menor valor alimenticio y low cost.

Jon Pagola
jonpagolaperiodista@hotmail.com

Periodista, creo que cultural y musical. Y de lo que surja.

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