HAVOC ANTE SU PROPIO ESPEJO

Nuevo single, nuevo LP y la sensación de que el músico donostiarra Havoc se ha reencontrado así mismo. Al fin. Fotos: Santiago Farizano  

 

En el local de ensayo de Havoc, alojado en la 4ª planta de Tabakalera, suena la voz de Billy Corgan por el altavoz. En una pizarra hay un listado con algunas de las canciones del próximo disco, que sale a la luz el próximo mes de enero. De momento solo se ha mostrado un adelanto, Y si tiembla el suelo, donde las guitarras son los amos y señores del sonido y el conjunto se vuelve más pesado, más contundente, como una gran columna trajana. Después de un EP y dos LPs donde ha ido perfilando el estilo, a medio camino entre la melodía pop y la electricidad de las guitarras, Havoc se ha reencontrado con Havoc en el inminente LP, titulado Espíritu. “Es un trabajo muy guitarrero, muy noventero”, afirma su líder, el donostiarra Pedro Gracia Pérez de Viñaspre. “(El crítico musical) Eduardo Ranedo dice que el disco solo suena a Havoc. No sé si eso es bueno o si le gustará a la gente, pero es a lo máximo que puede aspirar un artista”.

¿Cada vez que publicas un disco tienes la sensación de estar dándole al botoncito de start?

No tanto a nivel artístico, en el sentido de tener que reinventarme, como que siempre estoy en el presente. Para mí lo único que vale es el ahora. Nunca paras. Es un poco como la imagen del burro que continuamente va persiguiendo la zanahoria.

¿Amado líder (Subterfuge, 2017) fue el primer trabajo del que estás orgulloso?

Los discos son como las trilogías en el cine, ocurre con Star Wars por ejemplo. La primera es la más referencial, la segunda suele ser la más oscura y la tercera es con la que te asientas y todo se va encajando. Amado líder, que es el tercero si contamos el EP Ogro y Pugil (Subterfuge, 2013) empieza a ser el Havoc con el que me identifico. Espero que el próximo sea el Havoc con el que acabe sacando la cabeza.

Cada vez eres más tú, como si Pedro, al fin, se hubiera terminado fusionando con Havoc. 

Es algo que se nota, ¿verdad? Lo contrario sería muy triste.

¿En lugar de mirar hacia fuera estás mirando hacia adentro? 

Es que no hay otra. Y sobre todo a estas alturas, hablamos de mi tercer LP. O miras hacia dentro o estás muerto.

En paralelo, tu música se ha vuelto cada vez más cañera. Del Havoc meloso (con perdón) del principio queda ya muy poco. 

He dejado de ser aburrido (risas). La melodía y mi forma de cantar es la misma. Con Morrissey pasa lo mismo, que su forma de cantar es la misma, aunque tenga canciones más o menos duras. En mi caso, la música se ha ido endureciendo y no sé muy bien por qué. No ha sido algo intencionado, sino que obedece a nuestras sensaciones con los temas que tocábamos en directo, a las horas que hemos pasado en el estudio… Pensábamos que era la dirección correcta. Havoc es ahora más… recio.

Tu productor y guitarrista Yon Vidaur me contaba que Espíritu se había fraguado en su estudio los viernes por la tarde con cervezas y patatas de bolsa.

Estuve tres meses componiendo y saqué las mejores canciones de mi carrera. Se las enseñé a Vidaur y enseguida me empezó a echar para atrás algunos temas (“esto es una mierda, esto está guay”), discutimos un poco y, con lo que teníamos, nos reunimos los viernes con Pringles y cervezas. Las demos las hicimos mano a mano, cosa que en otros discos no había pasado. En este trabajo hemos hecho los arreglos entre los dos, juntos. Teníamos ideas muy locas y algunas de ellas han quedado reflejadas en el álbum.

¿Qué esperas de Espíritu?

Que nos vaya tan bien que acabemos tocando en Wembley (ríe). No, espero que a la gente le guste mucho y que podamos girar y que vean lo que vemos nosotros o algo parecido. Sé que es un tópico, pero creemos que es nuestro mejor disco.

Hace poco tocasteis en la clausura de la Semana del Terror y saliste sin guitarra. ¿Te sientes más liberado?

Es posible que en los primeros conciertos como frontman dé pena y hasta grima, pero mi guitarra ya no será una barrera entre el público y yo. Quiero romper con eso. El problema es que Havoc no es un grupo fácil. Somos muy contradictorios. No sabes si venirte arriba o venirte abajo… Pero el hecho de salir sin guitarra hace que cante mejor. Espero que salga bien.

En el último programa de La Hora Musa de La 2 salieron Dorian cantando “A cualquier otra parte”, su gran petardazo. ¿Cómo se entiende que esa canción sea un hit generacional y “Cosas” o “Lo nuestro” no pasen de  100.000 escuchas en Spotify?    

No lo sé. A la gente le gustará más. El indie hace 10 o 15 años ocupaba un espacio de mercado mucho más grande que ahora. El pop o el indie es algo muy residual en estos momentos. Basta que vayas a cualquier ciudad de España y veas la música que ponen en los bares. Lo que mueve a la gente son otros estilos y ya no solo con el trap, que está trazando su propio camino, como el punk en su época. Manuel Carrasco tocó el otro día en un estadio de fútbol, como si fuera U2. Pasa lo mismo con La Raíz, El Barrio y grupos a los que no he oído una canción en mi vida y van 100.000 personas a verles sin darse ninguna importancia. Después ocurre que Vetusta Morla mete a 20.000 personas en el WiZink Center de Madrid y es la puta hostia, que lo es. Hacemos una música con mucho menos arraigo. No hay más.

¿Existe una especie de mecanismo por el que se puede dar el salto a públicos mayores?  

Un músico al que ahora le va muy bien y con el que yo empecé tocando en bares, me lo decía: “Pedro, es cuestión de una canción, una canción que traspasa un tejido y ya está”. Lo contaba entre modestia y cierta honestidad y es verdad. En el caso de Havoc quizás no se haya dado ese paso, no ha encontrado una canción que la gente la haya hecho suya. Son cosas que ocurren, no es mi pretensión y seguramente tampoco lo era de Dorian en su momento.

Tal y como lo cuentas parece que el éxito en el pop sea fruto del azar o algo así.

Hay un esfuerzo increíble detrás de todo esto. Yo vivo de dos cosas: de un trabajo inmenso y de hipotecar muchísimas cosas. Es algo que la gente no ve o no quiere verlo. Y luego nos movemos por una confianza ciega, muy azarosa, sobre todo en el caso del pop o del indie, que es cada vez más minoritario y cuenta con menos recursos.

Jon Pagola
jonpagolaperiodista@hotmail.com

Periodista, creo que cultural y musical. Y de lo que surja.

No hay comentarios

Publica un comentario