ESTOCADA A LOS CONCIERTOS EN BARES

El Gobierno Vasco ha decidido limitar a 12 los conciertos que podrá ofrecer un bar en un año. La música en directo es un estorbo. Una molestia. Salvo para los macroeventos o grandes festivales. Fotos: Lorena Ottero

 

1 El bar Alboka, Marruma elkartea, El Cohete, Kaxilda, la taberna de Egia, café Oquendo, El Muro… Son solo siete locales de Donostia, pero todos los que quieran programar conciertos (u otro tipo de espectáculos y actividades) se van a encontrar con un inesperado escenario: el reglamento de espectáculos públicos y actividades recreativas del Gobierno Vasco rebaja a 12 al año -o a un máximo de 2 al mes- el número de actuaciones musicales.

2 La nueva ley es un mamotreto de más de 80 páginas. En su artículo 105, correspondiente a los Espectáculos o actividades en establecimientos, locales o recintos cerrados, se encuentra el polémico punto 2: “(…) Se considera que implican habitualidad las celebraciones que superan el máximo de 12 anuales, sin que, en ningún caso, se puedan autorizar más de 2 en un mismo mes”.

3 Con el objetivo de luchar sin cuartel contra la nueva normativa, se ha creado una plataforma llamada Arteak Ireki. El pasado jueves se presentaron en sociedad en Vitoria-Gasteiz. La canción que están utilizando para corear en las movilizaciones es la emblemática Rockin´ in the free world de Neil Young, solo que en el estribillo insertan su lema “Kulturaren aurkako erasorik ez”.

 

4 ¿Qué es lo que argumentan los autores de la medida? No se han pronunciado aún, pero me adelanto a que dirán un par de cosas. Una, que ya existen locales con licencia autorizada para ofrecer conciertos y que si ponen freno al resto es precisamente para evitar “competencia desleal“. Como si estos bolos fueran una amenaza real a la supervivencia del sector.

En segundo lugar, siempre pueden tirar de manual: el clásico queremos equilibrar el derecho al ocio con el derecho al descanso de los vecinos. Como si no hubiera otras cosas mejores que hacer para combatir el ruido en nuestras calles y barrios.

6 Este argumentario lo hemos oído otras veces. Me temo más bien que lo que pasa es lo siguiente: en lugar de tratar a la música en directo como un bien cultural, se le arrincona como al estudiante díscolo de clase.

7 No les interesa mimar el pequeño formato. No les da votos. Son un engorro. Baratijas de frikis melómanos y músicos noveles. Ocurrencias de gente con inquietudes extravagantes. Que pongan el partido de la Real y se dejen de montar un set acústico, como últimamente están haciendo en el Cohete.

8 Hace unos meses me preguntaron qué opinaba sobre la gala de los premios MTV en Bilbao. En primer lugar, pensé que la MTV había dejado de existir como canal musical y que solo se dedicada a los realities. En segundo lugar, dije que me daba igual. Luego añadí algo así como que se debía apostar de verdad por una una red de conciertos continua, sólida y con fundamento.

9 Pues vamos en la dirección opuesta. Estamos atrapados en una espiral de macroeventos puntuales, festivales veraniegos y productos estrella para promocionar una ciudad o un territorio. Las instituciones riegan sus  bastiones (Kursaal, Victoria Eugenia, Casas de cultura… Lo que está muy bien), pero dejan morir a los pequeños protagonistas de esta historia. Malos tiempos para los bares.

Jon Pagola
jonpagolaperiodista@hotmail.com

Periodista, creo que cultural y musical. Y de lo que surja.

5 Comentarios
  • Aurelio M
    Publicado a las 14:01h, 18 febrero Responder

    La riqueza musical de una ciudad se mide por el número de locales que ofrecen música en directo, no por unos macroconciertos anuales. Esa normativa es un despropósito cultural en toda regla.

  • Ángel Suso calvo
    Publicado a las 15:27h, 18 febrero Responder

    Tal y como hicieron los islamistas un Mali, prohibir la música, perseguir a los músicos, acabar con su medio de vida.
    Euskoislamismo radical.

  • Jon Cat
    Publicado a las 17:07h, 23 febrero Responder

    Hay gente que se ha dejado hasta las pestañas en cumplir la normativa para poder realizar conciertos en su local y tienen todo el derecho a pedir que se respete su trabajo. La excusa de la “cultura” de los bares sin licencia no cuela. No estamos hablando de espacios realmente alternativos y liberados, gaztetxes, skuasts, locales autogestionados, que pueden gustar o no, pero que no son negocios. Los bares que protestan si que lo son, y como tales están sujetos a unas normas de mercado, entre las cuales esta el disponer de una licencia. Si no la tienen, estan haciendo trampa, por mucho que nos guste el bar, que nos parezca enrrolladisima su clientela o su criterio musical sea lo mas. Si quiere trabajar ese terreno y profesionalizarse tendrán que solicitar un cambio de licencia adecuando su local a lo que le exija normativa. Como en cualquier otro sector, taxi, transporte, pesca…
    Y las carencias culturales, que las hay, no tienen nada que ver en este asunto, por mucho que se quiera manipular y subvertir la realidad del problema.

    • Jon Pagola
      Publicado a las 08:22h, 26 febrero Responder

      Entiendo lo que dices, pero… ¿crees de verdad que los bares que ofrecen acústicos o una pequeña jam session a la semana quieren profesionalizarse? No lo veo, la verdad. Los casos que conozco de cerca no dan ese perfil, sino que simplemente quieren ofrecer música de vez en cuando en su bar.

      No hacen daño a nadie. Al contrario. Hacen mucho y bien.

      Saludos.

  • Jon Cat
    Publicado a las 07:07h, 04 marzo Responder

    Bien, ¿y que hacemos con los que cumplieron? ¿Les devolvemos el pastón que han invertido? Y no solo el invertido en adecuar el local, por ejemplo lo que paga de cuota de autores un local de conciertos en comparación a bar-cafeteria, es una barbaridad y suma y sigue con el resto de tasas e impuestos. Y te hablo desde la experiencia, soy responsable de un pequeño local que se dedica a los conciertos. Trabajo con bandas del circuito independiente-alternativo de todo el mundo, hago un esfuerzo enorme por sacarlo adelante y no comparto para nada el discurso de que este es un ataque a la cultura, y a los locales pequeños. Y respecto a tu pregunta, si, estos locales que estan protestando tienen que profesionalizarse, al menos en la medida del servicio que pretendan ofrecer.
    Un saludo.

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