ESTAMOS DE LUTO: NUESTROS GRUPOS SE SEPARAN

Primero fueron Luma. Luego vinieron las separaciones de Frank y Albert Cavalier. 2018 ha sido un año negro para nuestras bandas. Les pregunto por sus razones para dejarlo y también por los planes de futuro.

 
Al final, tenía razón el periodista Joaquín Estefanía. Valiéndose de la conocida canción de Golpes Bajos de principios de los 80, en marzo de 2018 pronosticó en un artículo en El País un clima político marcado por “un amplio conflicto social y tormentas electorales muy fuertes”. No son buenos tiempos para la lírica, ciertamente. Tampoco para nuestros grupos de música. Solo en 2018 han decidido separarse Luma, Frank y Albert Cavalier, todos ellos nacidos en los últimos cinco años y con carreras emergentes que se han cortocircuitado sin previo aviso. Qué es lo que ha pasado? ¿Por qué ya no están juntos? ¿Por qué solo Frank lo anunció públicamente a través de las redes sociales? Bueno, esto igual es lo menos importante. Pero que una banda de rock se separe es una pequeña desgracia, al menos para mí. Más aún en una ciudad con una escena tan poco efervescente como la nuestra. En solo dos bares de Pamplona -Nébula y Txintxarri- casi han salido más grupos nuevos que en todo San Sebastián en el periodo 2012-18.

Me he pùesto en contacto con los tres para enviarles un breve formulario y preguntarles cuáles han sido las razones que les han llevado a dejarlo. En el último momento, Luma ha declinado participar.

LUMA 

Ay. Luma ha sido una de mis bandas favoritas de Donostia. El dúo formado por Xabi y Adrián tenía la mala leche adecuada, ni mucha ni poca, el punto de descaro necesario y personalidad propia. No se casaban con nadie. Iban a su bola. Podían sonar a los años 70, a los 90, a punk, incluso a grunge, pero siempre tenían a mano la varita mágica y atemporal de la música pop. Los escasos 3 años de andadura de estos veinteañeros han sido honestos, hermosos y puros. Ahí están sus dos EPs, Club y Airwalk. A cada cual mejor.


 

ALBERT CAVALIER

Definieron su identidad con los grupos que la promotora Ayo Silver! pobló en la primera etapa del Dabadaba. Durante 2014 iban a ver conciertos de garaje y psicodelia moderna y decidieron que ellos también iban a hacer algo parecido. No han podido o no han sabido explotar sus cualidades. Ha sido una banda inestable: al principio eran cuatro, pero Javi Izaskun se descolgó rápidamente y en su lugar entró a tocar el bajo Adela Pereda. Al tiempo, Adela se marchó a Santander. En la última etapa han funcionado como trío (Gonzalo + Pablo + Asier) y así se han quedado. Nos queda la duda de si podían haberse reencarnado en algo más elaborado que una versión cantábrica de Ty Segall & Co.


 
Sois demasiado jóvenes para dejar un grupo de música. Decidme que estáis ya pensando en otra cosa.

De momento tenemos que encontrar cada uno nuestro camino musical, juntos o separados, y no hay que forzar eso. Esperaremos a que surjan proyectos nuevos, todo a su tiempo… Aunque Asier ya anda metido en alguna cosa que otra.

¿Quién ha sido el que ha tomado la decisión? ¿Ya no os divertías con la música?

La decisión de dejarlo la tomamos entre todos, pero sí es verdad que faltaba motivación. A veces no tiene sentido seguir si ya no mola como antes.

Solo habéis sacado eps sueltos y singles. ¿No os quedáis con las ganas de haber publicado un disco largo?

Estabamos grabando un disco, y nos lo hemos llevado por delante. Ahora mismo tenemos temas grabados que nunca nadie va a escuchar… Tiene su rollo misterioso.

Últimamente no os veo juntos en los conciertos. ¡Espero que hayáis mantenido la amistad!

¡Seguimos siendo colegas! Y mucho además. No se podía dejar que el grupo erosionara eso. Ahora mismo Pablo y Gonzalo no viven en Donostia, por eso el pobre Asier tiene que ir solo a conciertos.
 
FRANK

Tienen un aura mucho más clásico que los otros dos. En líneas generales se dejaban llevar por los patrones de las bandas folk-rock con raíces norteamericanas (Neil Young, Jayhawks, Buffalo Springfield…) a lo que sumaban la voz de Sara Comerón, siempre en primer plano. Frank es por mucho el grupo más accesible de los tres. Los más conservadores, si se quiere, pero también los que tenían la capacidad de llegar a un público más transversal. A principios de año publicaron su segundo LP, Atlas, pero se fueron desinflando rápidamente. El 9 de septiembre decretaron su final vía Facebook.


 

(Sara es la que responde a las preguntas)

¿Por qué lo habéis dejado? ¿Por no haber cumplido el éxito comercial que esperabais o no tiene nada que ver con eso?

Pues porque hacía tiempo que había llegado el momento de cambiar; las viejas energías se habían agotado en muchos sentidos y había que redireccionar la nueva energía que surgía. Desde luego éramos conscientes de que posiblemente no daríamos ningún pelotazo, aunque no habría estado nada mal, jeje. Pero no; los motivos por los que algo se acaba de verdad difícilmente suelen tener que ver con agentes externos.

Apenas habéis podido dar a conocer vuestras nuevas canciones en directo. ¿No os apetecía ir de gira con el disco?

El disco estaba recién parido como quien dice, y siempre se disfruta más tocar temas nuevos. Pero cuando sabes que ha llegado el final de algo cuesta mucho ponerle energía.

¿Qué ha sido lo mejor de estar en un grupo? Hace cinco años y pico Frank eráis tú y tus canciones en una habitación.

Lo mejor de estar en un grupo creo que es poder llegar a compartir una visión común, llena de alegría, optimismo y emoción por las canciones; la obra creada que te identifica, emociona e impulsa, y abrazar siempre lo que esté por llegar. Esto suena muy idílico así dicho, pero me parece fundamental y muy importante. Al fin y al cabo, todo eso se convierte en recuerdos y yo, particularmente, atesoro muchos y muy buenos con Frank.

¿Cuál va a ser tu próximo proyecto?

Pues de esa habitación que decías están saliendo nuevas canciones, y ya estoy en ello; espero dar a conocer pronto esta nueva banda que estoy montando, bastante diferente a lo que he hecho hasta ahora… ¡Estoy súper ilusionada!

Jon Pagola
jonpagolaperiodista@hotmail.com

Periodista, creo que cultural y musical. Y de lo que surja.

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