DABADABA 2.0: PRIMERAS IMPRESIONES

La sala Dabadaba ha culminado su primera reforma en cuatro años. El resultado: se ha evaporado el romanticismo amateur, pero ha ganado excelencia acústica. Fotos de Thierry Loustauneau + Irene Mariscal (Red Rugs).

 

1 Recuerdo perfectamente la primera vez que me hablaron de un lugar llamado Dabadaba. Había ido a ver un grupo de revival mod ruso llamado The Riots en el Bukowski a finales de enero de 2014. Primero tocó Javier Sun y entre un concierto y otro salí fuera a airearme un poco y charlar con amigos y conocidos. ¿Sabes que Álex y sus amigos están montando una sala en el antiguo Snooker? No tenía ni idea. 

2 El fin de semana de la inauguración, el último fin de semana de marzo, me pilló en Madrid. Abril y mayo entero los pasé metidos en el Dabadaba, bebiendo y bailando como un adolescente después de haber terminado la selectividad. Creo que fueron los  últimos meses frenéticos de mi juventud.  

3 En sus inicios, la sala estaba en pañales y básicamente su programación bebía de todas las bandas de rock and roll que gestionaba la promotora hermana Ayo Silver!, que fue la que le dio una pátina de identidad en construcción. El highlight de esa época fue la sesión de Punko que terminó por todo lo alto con el Pushin´ Too Hard de los Seeds y el público haciendo el indio en la sala. 

4  Había sillas de colores, había palés (antes de que los palés se convirtiesen en el nuevo gotelé), sofás vintages, un futbolín y bombillas colgando en el techo. Con pocos recursos habían montado un txoko enorme que se parecía mucho a un spin-off de la casa de tu amigo cool al que ardes en deseos de hacerle una visita. Tenía un encanto amateur. Era arty y punk al mismo tiempo. Una suerte de neohippismo comunal de vocación romántica de la que apetecía formar parte. 

5 El Dabadaba 2.0 no tiene mucho que ver con todo esto. Tras su primera gran reforma en 4 años se abrió al público por primera vez con el concierto de los granadinos La URSS de hace diez días. Tampoco pude ir, pero estuve este viernes 6 viendo a un grupo belga de pop psicodélico, Bed Rugs.

6 El escenario lo han movido al perfil izquierdo y ha ganado unos centímetros. La cabina del dj y la de los técnicos de sonido están al fondo, juntos y revueltos, en un altillo por el que se otea a las bandas. Se tiene el control de la situación, como el capitán de un barco que desde el puente de mando desliza la embarcación. En el lado derecho, de momento, hay un gran agujero pero al parecer es donde va a ir una pequeña tienda de discos.

7  La barra sigue donde estaba, pero también ha ganado altura y ahora es de hormigón. Todo es más alto, todo está un poco más lejos, todo parece que pesa más (las dos puertas que conducen a la terraza) y tiene un acabado más pro, hasta las paredes (antes blancas, ahora de una tonalidad grisacea) acentúan la imagen de una sala de conciertos seria, con bigote, técnicamente impecable, donde nada debería fallar. 

8  Un ejemplo muy simbólico es el nuevo logo, que ha pasado de ser una simpática piña a emular de manera funcional los arcos de los ventanales, por donde, por cierto, entra más luz y uno se puede sentar en el lado de la terraza.

9 Así que si el nuevo Dabadaba fuese un barco sería un pequeño gigante sobre el mar, un carguero con nombre de trabalenguas. Un lobito de mar. 

10 Generará olas de admiración por su revolución sonora. Misión cumplida: en el antiguo Dabadaba -sobre todo al principio- la acústica era manifiestamente mejorable. Lo mejor que se puede decir (y LO MÁS IMPORTANTE en una sala, el resto son tweets de sobremesa) de esta nueva etapa es que suena como un cohete.

11 En el caso de Bed Rugs: se aprecian estupendamente sus voces estampadas, su arsenal de instrumentos de juguete, los matices de su música vaporosa, pop ensoñador del que no nos perdemos un detalle. 

12 Por resumir de alguna manera esta primera aproximación: el Dabadada ha pasado a ser un sitio al que ir más que en el que estar. Ya no es la casa guay de tu amigo donde te mueres de ganas por tomarte unas cervezas mientras pone un disco de Ride en su tocadiscos de mercadillo. Es otra cosa. Distinta. Más elaborada. 

Jon Pagola
jonpagolaperiodista@hotmail.com

Periodista, creo que cultural y musical. Y de lo que surja.

2 Comentarios
  • Sebas
    Publicado a las 11:02h, 09 julio Responder

    che! que el grupo se llama Bed Rugs!

    • Jon Pagola
      Publicado a las 08:53h, 12 julio Responder

      Ups, ¡corregido!

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