por Alberto Rincón García
Foto: Alberto Rincón
28 Mar.18

La torrija no es pecado en Semana Santa

Llega la Semana Santa y con ella unos merecidos días asueto, mezclados con procesiones de legionarios, capirotes y tambores resonantes. Llegan también las torrijas, como si de un dulce de temporada se tratara y que no pudiéramos comerlas durante el resto del año. Aunque no sea así, estos días tenemos la excusa perfecta para empapuzarnos como Dios manda.

Mi predilección personal por la torrija viene desde los tiempos de mi niñez, cuando eran las madres, y solo las madres, las que cocinaban rebosantes bandejas con las que iluminaban nuestros rostros después de las comidas, rematando las sobremesas de algunos fines de semana y fechas de guardar.

Torrija tradicional. Foto: Alberto Rincón

Los tiempos han cambiado, afortunadamente ya nos son sólo las madres las que se encargan de las tareas diarias. La mayoría tampoco vivimos tiempos de grandes de penurias y sus fantasmas del pasado, por lo que eso de usar el pan del día anterior ya se estila poco. Ahora se tira o se congela en el mejor de los casos.

Así pues, la receta ha evolucionado de una perfecta y simple torrija hecha con una rodaja de pan duro remojada en leche con azúcar y pasada por la sartén. Ahora los restaurantes de los grandes cocineros como Martín Berasategui y otros la reinventaron en unas gruesas rebanadas de pan de brioche, remojado en leche y azúcar, pero también con nata e incluso yemas de huevo y pasadas por sartén con mantequilla para acabar de rematar una suave capa de azúcar caramelizado. Y sobre esta base, al igual que con la torrija original, podemos ver docenas de variantes.

Torrija de brioche. Foto: Alberto Rincón

En Donostia he probado muchas de ellas en restaurantes y pastelerías, en las que las podemos encontrarlas durante todo el año en la mayoría de los casos. Afamadas y con razón son las del Ni Neu, de pan de brioche pasadas por sartén con azúcar y acompañadas si queremos de un estupendo helado. Cremosas en su justa medida.

Torrija del Ni Neu. Foto: Alberto Rincón

En el mismo estilo podemos encontrar las de Restaurante Rita que ya visitamos en Jantajan, las de la Pastelería Barrenetxe o las del Bar Zazpi con una variante afrutada más atrevida.

Si nos vamos a un estilo más clásico, podemos pasarnos por la Bodega Donostiarra en Gros. Aquí la hacen con pan duro para que absorba todo el líquido de la leche infusionada con azúcar, canela y limón, consiguiendo que quede empapada. La fríen en huevo y la sirven sobre una cremita inglesa con miel y canela espolvoreada.

Torrija de la Bodega Donostiarra. Foto: Alberto Rincón

Si tenemos calor, aunque el tiempo en Donostia casi nunca acompañe, tenemos el helado de torrija de la heladería Papperino en Gros, que está hecha con brioche de la panadería Galparsoro. Recomendable probarlo, aunque sea tiritando bajo el paraguas.

Helado de torrija de la heladería Papperino. Foto: Alberto Rincón

Pero si lo que queréis estas vacaciones es quedaros en casa, aquí os dejo un par de recetas para que las cocinéis, un plan genial para hacer en familia:

Receta tradicional de leche
Receta con pan de brioche

¿Y a ti cuales te gustan más, las caseras con pan y leche de toda la vida o las de la nueva cocina con pan de brioche?.

Alberto Rincón García
Desarrollador web de profesión en argmedia.com, bloguero de wikicocina.com y además amante de la gastronomía. Todavía no tengo claro qué quiero ser de mayor.
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