por Alberto Rincón García
Fotos: Santiago Farizano
03 May.18

¿Las mejores croquetas son las de la madre de uno?, ¿o las de la abuela?, pues depende. Ésa parecía una verdad incuestionable (y difícilmente demostrable) hasta que Croqueta y Presumida abrió su primer local en la calle Matia del Antiguo y en las colas que empezaron a formarse frente al mostrador aparecieron amonas encantadas de quitarse trabajo de encima y poder elegir unas de gulas al ajillo, otras de txuleta y “ponme también las de bacalao que las clásicas siempre gustan”.

Después de Matia 44 llegó el local de la calle Miracruz 15 y Croqueta y Presumida empezó a surtir a familias de A Coruña, de Madrid, de Barcelona, de Soria, de Valencia, de Salamanca, de Zamora, de León, de Bilbao, de Logroño… familias sin empacho de reconocer que a las croquetas de la abuela les han salido unas firmes competidoras.

La carta que ofrecen cuenta con catorce variedades de croquetas artesanas elaboradas diariamente en el obrador de Zarautz con leche de caserío e ingredientes de primera calidad e incluye la Croqueta de Temporada (ahora es la morcilla y próximamente cambiará el sabor). Las propuestas van desde el bacalao al txangurro pasando por el txipiron en su tinta (la favorita para muchos, según Libia Chacón, que regenta los dos locales de Donostia), txistorra (“ideal en Santo Tomás”), txuleton (“otro éxito asegurado”), hongo boletus (“con mucho tirón”), jamón (“la más vendida”), huevo y york, pecado capital (que “gustan o no gustan” pero son las estrellas en la víspera de San Sebastián), pollo de caserío, puerros y gambas, queso Idiazabal (con fans declarados), verduras… incluso hay una variedad denominada ‘La Croqueta de mi Abuela’, muy cremosa, y que es fiel a la receta de Arantxa, que lleva 40 años haciéndola en al asador que regenta.

Otra gran apuesta es la croqueta sin gluten (de jamón) en respuesta a la demanda cada vez mayor del consumidor celiaco. “Es una croqueta para toda la familia, muy suave y con la cremosidad de siempre”, comentó Libia. Y es que se ha creado un obrador especifico para la elaboración de productos sin gluten, una gama que se irá ampliando.

Lo más destacable es que se trata de una croqueta con el sabor y la textura de toda la vida, algo complicado de lograr en los productos sin gluten, y además se vende al mismo precio que las demás croquetas. En una cata a ciegas no se reconoce qué croqueta es para celiacos y cuál no, así que es un producto muy apreciado.

Y hablando de catas, el bloguero de Jantajan, Alberto Rincón, hizo la suya y probó toda la gama de croquetas. Destacó que “tienen una bechamel suave en que los pequeños tropezones aportan un gran sabor y no dejan lugar a dudas sobre el producto del que está hechas. El rebozado es crujiente en su justa medida y la fritura, al pesar todas las croquetas lo mismo, no falla”.

Añadió el bloguero durante la cata que “la gama de sabores es acertada” y destacó las de txipiron en su tinta. “Pero también hay otros sabores más inusuales cuyo resultado llama la atención: las de morcilla con un sabor bien potente o las de txuleta en las que se aprecia la carne madurada de vaca. Hacen una apuesta por un producto con ingredientes de calidad y frescos y eso se nota en el resultado”.

Elige tu surtido
La tentación está muy cerca y además uno puede optar por llevárselas frescas y freírlas en casa, como es menester, pero también por pasar por el local y llevarse las croquetas ya fritas. En todo caso uno elige los sabores hasta completar la caja.

El consumidor se lleva a casa un surtido de 12 o 24 unidades por algo más de 5 o 10 euros.

Lo cierto es que la croqueta no pasa de moda. Después de la tortilla de patatas es el pintxo más codiciado, es el aperitivo ideal y además encanta a los niños, que según Libia prefieren las de jamón. De ahí que para ellos hayan salido los Croquitos (bocaditos de jamón) y los CucurOchos en formatos Take Away.

La oferta va más lejos y hay hasta una croqueta de chocolate para postre, obra de los pasteleros de Gorrotxategi, nada más y nada menos.
Además hay formatos especiales para la línea de hostelería (tanto en fresco como en congelado son formatos más grandes que los de venta al cliente final), y para grupos grandes (comuniones, fiestas de cumpleaños, etc).

Con todo una de las características de Croqueta y Presumida es que no se ha quedado en su producto estrella, sino que cuenta con una carta de cocinados caseros que pasa por la lasaña, el bacalao al pil pil, el risotto de hongos, los crepes de varios tipos y que ha sumado, además, el tataki de chuleta premium de vaca, callos, albóndigas, codillo… y los tigres, “que se venden como churros”.
De hecho de cara al verano acaban de lanzar menús como ya hicieron el pasado año con su primero, su segundo y su bebida. Ideal para salir del trabajo e ir a la playa sin tener que cocinar.

Por cierto, que el jueves hay ‘kroketa pote’ en ambos locales y son muchos los que se acercan al olorcillo. Cuesta 1,80 euros e incluye dos croquetas y bebida.
Otros se acercan a por los formatos ‘take away’ como el ‘cucurOcho’, que son ocho croquetas tamaño ‘cocktail’ por 3,95 euros, y los ‘croquitos’, ideal para los chavales, que es un cono con quince croquetitas de jamón que cuesta 2,50 euros.

En fin, que da para mucho el mundo de las croquetas, como ya sabíamos los fans, ¿a quién no le gustan? En este caso, además, la variedad es tremenda, con sabores muy originales y para todos los gustos; se ahorra uno el hacer la bechamel en casa y puede conquistar a toda la familia. Todo esto… sin faltar a las madres y las abuelas.


Foto: Alberto Rincón
01 May.18

Fue en una cata de quesos, hace algo así como un año, cuando me sirvieron una sidra en copa por primera vez. La verdad es que me quede sorprendido. Vamos, que no se me había pasado por la cabeza que el elemento ‘continente’ pudiera dar matices distintos al vaso de sidrería de toda la vida. Pero […]


26 Abr.18

¿Un restaurante que hace cosas novedosas e interesantes y que no está en Gros? Parece increíble, pero no se acaba el gastromundo de nuevo cuño en este barrio, al igual que no se acababa el mundo en unas cataratas como en los antiguos mapas cuando la tierra era considerada plana. Prueba de ello es que […]


Foto: Alberto Rincón
28 Mar.18

Llega la Semana Santa y con ella unos merecidos días asueto, mezclados con procesiones de legionarios, capirotes y tambores resonantes. Llegan también las torrijas, como si de un dulce de temporada se tratara y que no pudiéramos comerlas durante el resto del año. Aunque no sea así, estos días tenemos la excusa perfecta para empapuzarnos […]


Foto: Alberto Rincón
15 Mar.18

Hace ya más de una década que tuve la suerte de probar mi primer ceviche, servido por la mano peruana del que ahora es un buen amigo mío. Mano inexperta en aquellos momentos, a la que el giro de muñeca le debió de traicionar, porque tenía cantidades de sal incompatibles con la vida, como diría […]


Plumilla ibérica con emulsión de hierbas y su jugo. Foto: Alberto Rincón
13 Feb.18

Hace tiempo que tenía en mi lista de lugares para visitar el Restaurante Rita que Ismael Iglesias abrió hace medio añito en el barrio de Egia. Y no recuerdo cómo entró en ella porque los motivos pueden ser varios: platos apetitosos en redes, recomendaciones de blogueros con criterio (no de esos que recomiendan lo que […]


22 Dic.17

Navidad, Navidad, dulce Navidad. Este mantra en forma de villancico ya nos anuncia lo azucarado de esta época. Imagino que será por el atracón de turrones, polvorones, chocolates, pasteles y roscos, por el que la Navidad, más que una celebración cristiana, parece una oda al pecado de la gula. En definitiva, un sinfín de pantagruélicas […]


Foto: Santiago Farizano
30 Nov.17

Se le conoce popularmente por vermú, aunque también le llaman, según quién, vermut, vermouth, wermut… Es decir, que tiene más alias que el fugitivo más buscado por el FBI. Pero todo viene a ser lo mismo, un vino blanco macerado con ajenjo y otras sustancias botánicas, generalmente de carácter amargo. Después de la fiebre del […]


Foto: Alberto Rincón
13 Nov.17

Jiro Taniguchi será para la mayoría de vosotros un gran desconocido y es normal, para mí también lo sería si no fuera porque tenemos un par de cosas en común. La primera es que soy un amante de la gastronomía y del buen comer y esto se traduce en que, si quitamos los recuerdos familiares […]