3. El régimen de separación de bienes

“Lo mío, mío, y lo tuyo de los dos”. Pues no, no es exactamente así el régimen de separación de bienes que, atención: existe como régimen económico matrimonial que hay que pactar expresamente en Euskadi, mientras se da por defecto (si los cónyuges no dicen nada) en Cataluña.
¿Cuál es el motivo de esta diferencia?, pues una razón de carácter histórico y económico, justamente, pues con este régimen se garantiza la conservación del patrimonio de una persona, dentro de la misma rama familiar garantizando que éste no cambiará de manos en caso de divorcio o de fallecimiento del cónyuge propietario.

Para entendernos, en el régimen de separación de bienes el matrimonio funciona como un equipo o como una micro sociedad de dos socios. Es decir, lo que es de cada uno se considera bien privativo y lo es por herencia, porque lo adquiere o porque lo gana mensualmente. En todos los casos podrá administrarlo, venderlo o donarlo como quiera sin tener que recabar el consentimiento del otro.

Jon y Paula se casaron en Mayo en Getaria, firmaron la separación de bienes en un Notario de Donosti unos días más tarde, se quieren con locura y hace muchos años que están juntos. Al conocer la noticia, la madre de Paula le hizo muchas preguntas teñidas de un leve aire de suspicacia o de sospecha, casi.

Jon tiene una imprenta en Azpeitia, su padre fue el fundador y gerente y ahora lo es él. Es un negocio que funciona, pero en el que Jon ha tenido que realizar fuertes inversiones de dinero en los últimos años para implementar una serie de innovaciones técnicas sin las cuales en la era digital hubiera tenido que cerrar como muchos. En definitiva, la empresa de la que Jon es administrador único tiene a su nombre préstamos bancarios por una gran cantidad de dinero.

Paula, por su parte, se sacó la plaza de médico de familia en Osakidetza hace años y goza de un estatuto privilegiado de funcionario público, situación que les ha permitido negociar con agilidad una hipoteca bancaria para adquirir su piso en el barrio de Gros, delante de la Zurriola, con vistas al mar.

Tenemos entonces una obligación de devolver una cantidad de dinero frente a un tercero, el Banco, que será solidaria entre ambos. Las cuotas que abone uno solo de ellos se presumirá una donación efectuada a favor del otro cónyuge, pero, si por alguna razón, los Bancos que prestaron dinero a Jon para la imprenta quisieran embargar el piso de Gros para cobrar sus impagados no podrán, al ser de titularidad indivisa con Paula en régimen de separación de bienes.

En suma, ésta es la gran ventaja respecto de la sociedad de gananciales: que cada uno responde de las deudas contraídas por sí mismo frente a terceros.

Como las normas que rigen la separación de bienes son a veces de una lógica aplastante desprovista de ningún romanticismo, el padre de Paula le hizo entrega de una suma de dinero para la entrada del piso de Gros que cubría casi el 30% del precio total, quedando el resto cubierto por la hipoteca a medias. Si nos interesara que esto quedara reflejado podríamos poner la vivienda en un porcentaje superior, por ejemplo en este caso del 60 o del 65%, a nombre de Paula, y del 35 a nombre de Jon. Ojo porque si no le decimos nada quedará inscrito a medias de oficio en el Registro y el cónyuge que en su momento aportó más dinero no podrá exigir la diferencia en el caso de vender la vivienda a un tercero o incluso su parte al otro cónyuge en el supuesto de que se divorcien.

Claro que esto es un matrimonio y en la vida de las familias se adquieren cosas de uso cotidiano. El famoso ajuar, del que ya hemos hablado en el régimen de gananciales que en este caso y dado su especial naturaleza dentro del ámbito del uso doméstico pertenecerá a los dos a medias con independencia de quién lo haya pagado. Porque precisamente, al no haber aquí un bote común, Jon y Paula deberán sostenerse mutuamente y contribuir a los alimentos de su hijo y a los gastos ordinarios con arreglo a sus ingresos y en proporción a los gastos de la familia.

Paula y Jon encontraron en este sistema una manera simple y eficaz de gestionar su patrimonio, estuvieron juntos muchos años y no causo ningún problema el que con el tiempo Paula heredara dos pisos en Donosti que dejó en herencia a su hijo, previendo para Jon el usufructo de uno de los dos en caso de que ella falleciera antes.

Unos amigos suyos, al cabo de unos años, se separaron, pero al comprobar que en el fondo estaban mejor juntos -con sus cosas- que cada uno por su lado -con las de los demás- volvieron a juntarse como el matrimonio que eran antes. En este caso, el régimen de separación de bienes es el régimen que sigue regulando su matrimonio aunque se hayan separado judicialmente y decidieran volver a convivir. Cosas de la Ley.

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